Llegaron los extraterrestres

“Tiormun nie umriot”. No me he vuelto loca. Es un intento de transcribir fonéticamente un palíndromo en ruso dedicado a un inventor un tanto peculiar. Su traducción viene a decir “Tiormen no morirá”.

En este video no se escucha ninguna voz ni sonido extraterrestre. Es el sonido de un extraño instrumento musical, “El Theremín”. ¡Tranquilos, es el  abuelo de los sintetizadores modernos!. Para hacer que suene ni siquiera debemos tocarlo, basta con acercar nuestras manos y hacer ligeros movimientos. Para aprender “a tocarlo” y ser un buen “tereminista” no es necesario acudir tampoco a ninguna escuela fuera del planeta tierra.

Lev Termen y la música de su Teremín

El O.S.N.I. (objeto sonoro no identificado) fue inventado por un físico ruso a principios del siglo XX. El inventor era aficionado a la música y tocaba el chelo. Trabajaba  en la construcción de un aparato para medir la densidad de los gases. En el transcurso de su experimentación un sonido aparecía cuando acercaba su mano al chisme en cuestión y según la posición y distancia de su extremidad el persistente silbido variaba. El silbido tenía un timbre parecido al sonido del violonchelo y la voz humana.

¡Será porque en Rusia silbar en interiores es atraer a la mala suerte! En un arrebato de improvisación y para que nadie tildara de maleducado a su invento decidió cambiar su investigación. ¡Se dedicó al afinamiento del medidor de gases!. Tendría el aparato una utilidad más artística.

El “Eterófono” ¡Vaya nombrecito! fue presentado en sociedad como un instrumento musical. Una caja rectangular por la que sobresalen dos antenas que detectan el movimiento de las manos y lo transmiten a diferentes osciladores. Con una mano se controla la frecuencia y con la otra el volúmen. Transformada la energía eléctrica se recoge por un amplificador y el resultado final se escucha mediante un altavoz ¡Algo así!.

El sonido sorprendió al mismísimo Lenin que por aquel entonces se dedicaba a organizar el gobierno de la joven Unión Soviética. Desde su despacho el político ordenó la fabricación y distribución por todo el país de…¡600 aparatos!.

Lev Serguiéyevich Termén, viajo por Europa y EEUU para presentar su nuevo instrumento. En los años 20, la literatura fantástica y de ciencia ficción estaba de moda, la radio y el recién nacido cine se dedicaban a asustar al público con extraterrestres. El instrumento se convirtió en la voz de seres interplanetarios y se utilizaba en todo tipo de efectos extraterrestres .

Hoy no nos asustan los sonidos de los nuevos teremines y sus voces forman parte de la música electrónica desde hace ya muchos años.

A su regreso a la URSS, Termén fue confinado a un laboratorio secreto donde  coincidió con dos hombres que también pasarían a la historia de la ingeniería soviética. El ingeniero aeronáutico Andréi N. Túpolev. (Sí, el de los aviones) y con el Sr. X. El nombre del padre de la cosmonáutica soviética, Serguéi P. Koroliov, siempre fue una incógnita para la NASA.

Más tarde Termén, inventó un dispositivo de escucha que emitía ondas de radio y no necesitaba ninguna fuente de alimentación . “La Cosa”, nombre que recibió tan peculiar aparato, enseguida tuvo destino en la residencia del  Embajador de los Estados Unidos en Moscú, donde estuvo funcionando durante más de 7 años escondida en un regalo, una talla de madera del Gran Sello de los Estados Unidos.

Sello de EEUU donde estuvo alojada “La cosa”

Un aparato que funciona sin pilas durante 8 años, ¿por qué no está comercializado?

Publicado por birioska

blog sobre cultura rusa

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