Una casa sobre patas de gallina

Continuación de Babá Yagá pata de hueso

Narrados de manera sencilla, el pueblo con su tradición oral siempre supo proteger y transmitir el legado de los viejos eslavos para entregárselo a generaciones futuras. El mundo fantástico e imaginario de los cuentos como fuente de inspiración inundó las artes, acaso ¿fue una respuesta a las preguntas que se hacían en esos momentos los científicos e historiadores acerca del origen de Rusia y de su identidad nacional?.

Los niños españoles conocimos a la Bruja más bruja de todas las brujas de Rusia allá por el año 1976, a través de un programa de televisión infantil titulado «Un globo, dos globos tres globos» nos contaron el cuento de Vasilisa la Bella, y a través de la música de Mussorgsky nos mostraron la peculiar casa donde vive la famosa bruja rusa.

La extraña casa sobre patas de pollo, al igual que su dueña está llena de simbolismo y de mensajes ocultos.¡No podía ser de otra manera! .Dependiendo de la faceta de Babá Yagá que se quiere resaltar en cada uno de los cuentos se utilizan  diferentes atributos tanto de la casa como de la dueña que se van añadiendo o suprimiendo.

Hucha en madera de abedul. 2020

En el cuento de Vasilisa la Bella, el papel de la bruja es el de una «sacerdotisa» o «diosa» que debe iniciar a la niña en una nueva etapa de su vida, una celebración del paso de la infancia  a la edad adulta. En el interior de la vivienda siempre aparece como elemento clave el horno, algunas de las viejas creencias y supersticiones tienen mucho que ver con este objeto. Imprescindible en la vida familiar, incluso hay un lugar sobre él que se utilizaba para que el niño o el abuelo de la familia durmiera a su calor. Siempre encendido para mantener la vivienda caliente y dispuesto a ser utilizado para procurar el alimento. Algunas veces era lo primero que se construía y alrededor de él se levantaban las paredes de madera de la vivienda. Una de las profesiones mejor valoradas en la antiguedad era la de constructor de hornos. Los campesinos sabían el tiempo que hacía fuera o el tipo de viento simplemente viendo como se consumía la leña en su interior. A veces, controlando su calor, era utilizado para curar enfermedades. El enfermo entraba en el horno para recibir un «baño de calor». Para introducir en el horno a los bebés o a los niños pequeños, las madres se ayudaban con la maja, ¡Sí! ¡Eso que Babá Yagá utiliza para remar mientras vuela en su almirez!, Una costumbre que derivó en la sauna o baño ruso y que hoy  presume de ser muy recomendable y  beneficioso para la salud.

Los eslavos adoraban ídolos en santuarios que se encontraban en la espesura del bosque.  Los «templos»  podían estar cercados y su atributo habitual era una hoguera temporal o permanente. La casa se transforma en ese cuento en el templo donde se realizaba el antiguo ritual. El horno sobre el que normalmente espera la bruja recostada al visitante sustituye a la hoguera  y la amenaza de devorar al invitado puede entenderse como los alimentos y regalos que se hacían a la diosa a modo de ofrenda y las pruebas y el regalo final de Babá Yagá,  la ceremonia en sí. 

La casa de Babá Yagá, aunque tenga patas siempre se encuentra en lo más espeso del bosque, está rodeada de una terrorífica valla construida con huesos y cráneos humanos que bien pueden representar al resto de la tribu.

Casa de Babá Yagá construida con galletas de gengibre. Moscú 2019

Mas o menos esta es la explicación que aparece en la obra del lingüista y antropólogo ruso Vladímir Yákovlevich Propp, en su obra Morfología del cuento, publicada en  1928 donde clasificó los cuentos tradicionales y analizó sus personajes, viendo que casi todos ellos cumplían una serie de puntos y  funciones recurrentes.

A los rusos les gusta esconder las cosas para leer entre líneas con mensajes cifrados y sobre todo tienen mucha práctica a la hora de leer esos códigos. ¡Es lo que se consigue con tantos siglos de censura!

Azucarero Casa de Babá Yaga en porcelana tradicional de Gzel. 2020

Realmente Babá Yagá y su casa tienen mucho que ver con los rituales de enterramiento de los viejos eslavos. Entendían la muerte como una transición a otra vida y se creía que el alma, si no recibía una ceremonia de despedida, no le sería permitido acceder al Nav. Sin embargo, la forma en que el alma dejaba el cuerpo también estaba relacionada con la forma de vida que se había llevado: las almas «puras» se iban rápidamente y las de los «impuros» con lentitud. Según las palabras de muchos cuentos, el éxito de la misión encomendada al héroe del cuento sólo  es conseguido por aquellos que conservan un alma limpia y pura.

Los antiguos eslavos creían que el mundo de los muertos estaba separado del mundo de los humanos por un río pestilente llamado Smoródina. La única forma en que un alma podía cruzar el río era a través del puente Kalínov, que ardía en llamas y estaba habitado por una bestia. El papel de la bestia era el de poner a prueba al alma antes de su encuentro con la diosa del destino. Babá Yagá, la dueña del bosque, la gobernante de los animales y las aves, la que guardaba las fronteras del «otro reino», vive al borde del bosque, o en lo más profundo de su espesura. ¡Para llegar a su casa siempre hay que cruzar un río o la mayoría de las veces una peligrosa, oscura y maloliente ciénaga!.

Baba Yaga no solo protege la frontera al otro mundo es también la conductora del alma en ese camino.  Ayuda al héroe a entrar en el  lejano reino con  ayuda de ciertos rituales. «Casita, casita, gira 3 veces y coloca tu trasera hacia el bosque y tu puerta hacia mí» estas son las palabras mágicas que debe decir todo visitante que llega a la casa sobre patas de gallina para poder entrar en ella.  Al pasar la puerta,  lo recibe la Yaguina tumbada sobre el horno. Su interior es descrito como si fuera muy pequeño o la bruja muy grande  puesto que con su nariz toca el techo y con sus pies el suelo. En ningún cuento se dice que Babá Yagá sea un personaje gigante cuando está fuera de la casa o cuando realiza otra función.

En eslavo antiguo existe una palabra que comparte raíz con la palabra casa, «Domovina»,  cuyo significado es «ataud». En ese momento ¿Babá Yagá es el muerto? Cuando Babá Yagá «huele» al visitante es ¿su forma de distinguir el «espíritu ruso«, o distingue el «espíritu de un  ruso muerto«?¿ El  ritual de preparación del difunto no se parece un poco al baño que obliga a tomar al visitante antes de «cocinarlo en el horno«? 

Adorno de navidad fabricado en cristal. 2020

¡La comida! los familiares llevaban ofrendas en forma de comida a sus seres queridos al igual que ahora nosotros llevamos flores a los cementerios. Se han encontrado vasijas con restos de alimentos en los antiguos cementerios eslavos. Incluso a día de hoy, en Rusia, se mantienen costumbres peculiares con las comidas en el momento de la muerte. El día del enterramiento de un ser querido sus amigos y familiares se reúnen en torno a una mesa o al lado de la tumba para comer y beber «CON» el fallecido. Esta «celebración» recibe el nombre de «Paminka», que deriva de la palabra recuerdo-memoria. El concepto de esta comida, es el de compartir con el fallecido y de acompañamiento en su viaje a la otra vida. No pueden faltar el vodka y una especie de tortitas elaboradas con harina de trigo. Recordad que la bruja vuela en la estupá, un chisme muy antiguo que sirve para moler el trigo. La «paminka» es un ritual todavía muy vivo en la actual sociedad rusa. Muy  ordenado por  jerarquía, en el que a la vez que se come y se bebe se habla y recuerdan anécdotas y vivencias de la persona que se ha ido. En este ritual, es necesario servir un vaso de vodka al fallecido, que nadie bebe y que se coloca cerca de una fotografía o de un objeto querido y personal del difunto,  junto a una vela encendida. El vaso se cubre con una rebanada de pan y se deja allí para que lo «beba el muerto«. Normalmente el alcohol tarda en evaporase un mes. A los 40 días, según la tradición ortodoxa se ofrece una misa por el difunto. Este ritual, es normal y de mucha importancia para  cualquier familia rusa con  muy ligera variación. Para los asistentes es una manera de «ayudar a morir» al ser querido y facilitar la transición. A lo largo de la historia se ha ido simplificando, en cementerios antiguos del sur de Rusia y de Ucrania se pueden ver mesas y bancos sobre las tumbas para que se pueda realizar cómodamente, porque puede ser bastante largo. Cada asistente debe hablar y contar algo sobre la persona fallecida, su mejor recuerdo o como se conocieron. No sólo se realiza el día del enterramiento, de manera más sencilla y menos multitudinaria el hecho de comer y beber «con el muerto» puede repetirse en fechas señaladas.

Los antiguos pobladores de la Vieja Rusia, creían que el espíritu de los muertos seguía viviendo en el Nav, donde a veces se convertían en espíritus protectores de la naturaleza o de la tribu. Este era uno de los principios más fuertes de su sociedad y derivó en un culto a los antepasados. Los rituales de enterramiento sufrieron variaciones por influencias con otras tribus pero hubo 2 maneras muy generalizadas. Una más  propia de las tierras del sur y de la cuenca del Volga posiblemente de origen escita.  Levantaban un túmulo o Kurgán en lugar de tumba. Con la persona se enterraban objetos valiosos y animales, particularmente el caballo del finado,  para que pudieran ser utilizados en la otra vida.

Las tribus del norte, por  características climáticas, ya que debe ser muy difícil eso de cavar la tierra congelada optaron por la cremación . En las características de este ritual se ambienta la casa sobre patas de gallina en la que vive la abuela Yagá.

Para incinerar a los difuntos se levantaban unas plataformas de cremación que se colocaban sobre pilares que a falta de piedras se construían con troncos de árboles. Las cenizas del difunto se depositaban en vasijas dentro de lo que se llama la «casa de los muertos» que también se levantaba sobre pilares. El aspecto de estos pilares que muchas veces se realizaban con tocones que mantenían las raíces del árbol se asemejaba a las patas de las aves. La zona es rica en manantiales y fuentes de agua, con la llegada de la primavera, los pilares recibían un tratamiento especial para evitar a insectos y  pequeños animales. El insecticida se aplicaba ahumando con hierbas los troncos, lo que les daba un color más oscuro. El verbo ruso fumar ( курить- kurit) proviene de una palabra antigua que significa literalmente generar humo y que comparte raíz con курица- kuritza, gallina. Ya hemos desentrañado el origen de las patas de gallina de la casa de la bruja.

La situación y orientación de las casas de muertos era también importante. Se situaban alejadas del poblado, en la espesura del bosque. Los viajeros podían utilizar estas casas como refugio cuando se perdían o cuando las condiciones climáticas les impedían llegar al poblado. El hecho de encontrar una de estas casas con alimentos dispuestos a ser consumidos en medio de una tormenta invernal podía suponer la diferencia entre la vida y la muerte. Utilizarla  como refugio para los vivos en caso de necesidad se interpretaba como una ayuda y protección por parte del mundo de los muertos. La casa carecía de ventanas y su puerta estaba siempre orientada hacia la espesura del bosque y en dirección contraria al poblado. De esta forma el visitante de la casa tenía que rodearla para poder entrar. ¡Ya entiendo la frasecita que manda girar a la casa!. Su construcción era sencilla, planta rectangular y tejado a dos aguas.

Esta forma de enterramiento se mantuvo hasta finales del siglo XI en las tierras del norte, en los siglos en los que se practicó la doble fe cuando algunos rituales paganos se mezclaron con los nuevos ritos cristianos. Las casas no se destruyeron, la mayoría se abandonaron y por las condiciones climáticas y sus materiales de construcción fueron desapareciendo poco a poco.

En la actualidad, todavía pueden verse reminiscencias de las casas de muertos en los cementerios cristianos rusos. Hasta el siglo XX, muchas de las cruces de las tumbas fabricadas en madera o forja  por costumbre eran cubiertas por un pequeño tejado a 2 aguas.  Una céntrica Iglesia de Moscú construida en el siglo XVII recibía el nombre de San Nicolás el Milagroso sobre patas de gallina, al estar levantada sobre pilares por estar cerca de un canal de agua. Desgraciadamente fue derribada en 1938.

San Nicolás el Milagroso sobre patas de gallina

Babá Yagá,  es tan complicada y compleja como los rusos. Sus ayudantes, los 3 jinetes o los 3 pares de manos….. ¡Fú,fú,fú! Si los rusos hacen todo lo importante 3 veces y escriben los cuentos para que tengamos que leerlos también 3 veces para dar 3 interpretaciones distintas… ¡Deben aburrirse mucho en las largas tardes invernales y les da tiempo a pensar mucho (3 veces) en como van a complicar la vida a los no rusos y poner a prueba su paciencia!

Publicado por birioska

blog sobre cultura rusa

4 comentarios sobre “Una casa sobre patas de gallina

      1. El diablo no es tan feo como lo pintan…aprenderías más pronto de lo que piensas (hasta el mandarin)con una sola condición -necesidad- y todavía mejor la necesidad aguda ( sobrevivir!!!)…jajajaja. Soy rusa y por ello a mi me encantó tu interes por el folklor ruso.¿ Creo que es tu especialidad…filología? ¿ o por simple interes? Un abrazo….abedul…sonrisaaaa.

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