Vientos liberales

Madrid sorprende a sus visitantes pero a veces, también sorprende a sus habitantes. Sus calles y edificios esconden secretos e historias muchas veces desconocidas. Hay un objeto guardado en el corazón de Madrid, cuyo origen es al menos misterioso cuando no enigmático.

En el corazón de la política española desde hace 200 años, en el Salón de los pasos perdidos, nombre coloquial con el que se conoce el Salón de Conferencias del Palacio del Congreso de los Diputados, una pieza del mobiliario resalta en belleza y resta protagonismo incluso a la Constitución Española.

Mientras sus Señorías se pasean pensando en su próximo discurso o intercambian algunas palabras entre ellos suelen rodear y admirar una mesa. Según la tradición popular y desde el principio de nuestra andadura parlamentaria  se cree que la mesa fue un regalo del Zar de Rusia Alejandro I ( AleksánderPávlovich) a nuestra reina Isabel II con motivo de su matrimonio con Francisco de Asís. Durante su reinado, ella  mandó construir el edificio para albergar el nuevo Parlamento Español y para su decoración cedió importantes piezas del mobiliario de diferentes Palacios Reales.

Esta historia sobre el misterioso origen de la mesa es insostenible por el simple hecho que el día de la boda de nuestra reina, el Zar Alejandro I había muerto, aunque las habladurías populares bien pueden equivocarse con el nombre del Zar y confundir a Nicolás I con su hermano.  Ahora bien, no hay documento que acredite el origen de la dichosa mesa, sólo que fue entregada por la Reina para ornamentación del edificio. A mí esta historia de la mesa me recuerda a otro misterio, pero a un misterio de la historia rusa porque es posible que el regalo llegara a España desde ultratumba o de más allá de los Urales bajo otro nombre ¿Quién sabe?.

La muerte del zar Alejandro I siempre estuvo envuelta en un halo de misterio. Los datos oficiales dicen que falleció en Tangarog, una pequeña población a orillas del Mar de Azov, el 1 de diciembre de 1825.  Desde el principio se levantaron muchas sospechas acerca de este hecho, se habló sobre que él mismo simuló su muerte para retirarse y llevar una vida anónima. Se piensa desde entonces que se hizo pasar por un campesino y vivió retirado de la sociedad hasta convertirse en un ermitaño al que muchos acudían a pedir consejo espiritual conocido como  Fiódor Kuzmich. El ermitaño se hizo famoso y tras su muerte fue canonizado. Un santo al que la familia Imperial tuvo mucha devoción.

La  leyenda volvió a cobrar fuerza en 1926 cuando se abrió la tumba del zar para intentar acabar con las habladurías o más bien atajar posibles reclamaciones de derechos al  trono del desaparecido Imperio Ruso.  ¡Oh, sorpresa! No contenía los restos de nadie ¡Estaba vacía!.

Para complicar un poco más el origen de la mesa del Congreso, los archiveros han encontrado catalogado el regalo del zar de Rusia con motivo de los esponsales de la Reina Isabel; una espectacular mesa de malaquita que se encuentra en la casa del Labrador del Palacio de Aranjuez.  Un año más tarde la Reina recibió otro regalo que llegó de los Urales a través del príncipe Demidov; un sillón también de malaquita haciendo juego con la mesa. Es decir, la misteriosa mesa del Congreso no parece que fuera regalo de ningún zar, ni tampoco hay pruebas de que viniera de Rusia. Una pena porque al zar Alejandro I parece que le gustaba mucho España aunque creo que nunca llegó a viajar hasta aquí, sin embargo en uno de sus escudos de armas puede verse algo muy español. El águila imperial rusa rodeada por el Toisón de oro.

El Toisón de Oro, la más alta de las condecoraciones españolas desde el siglo XVI  era otorgado solamente a caballeros de religión católica. Fernando VII cambió los Estatutos de la Orden para poder premiar a los socios de La Santa Alianza, la coalición europea que se formó en contra de Napoleón. Así en 1814, pasaron a formar parte de la Orden Española el Rey Jorge III de Inglaterra, Federico Guillermo III de Prusia y Alejandro I de Rusia, en agradecimiento de la ayuda prestada a la restitución de Fernando VII  al trono español.

En 1816, el Rey Fernando VII otorgó el Toisón de oro por primera vez aun ruso, el diplomático Dmitri P. Tatíschev, quien entre 1815 y 1821 ocupó el cargo de Embajador de Rusia en España. Durante los primeros años de su estancia en Madrid la influencia de Tatíschev sobre el rey Fernando VII era casi ilimitada según las palabras de sus compañeros diplomáticos «La influencia del ministro ruso reina aquí por encima de todos. El rey le consulta en todos los asuntos de importancia, inclusive los que tocan tan sólo a España. Ninguno de los ministros goza de tanta confianza, y si tienen que sugerir al rey algo especial, previamente se comunican con Tatíschev».

El propio Tatishchev confiaba en que Rusia se beneficiaría de una alianza con Madrid, ya que ayudaría a debilitar la posición de Gran Bretaña. Mejoraría las relaciones comerciales con España y los rusos conseguirían apoyo en el continente americano. Gracias a él, se adoptó en España una amnistía parcial de los liberales y se hizo un intento de reformas económicas. Tatishchev propuso introducir una nueva constitución en el país. 

Inglaterra empezó a temer un acuerdo entre Rusia y España para que la Armada Rusa pudiera tener una «base» en la isla de Menorca a cambio de apoyo armado a España en los conflictos de sus territorios en el continente americano. El temor a una alianza tan «poderosa» entre Rusia y España hizo que Inglaterra, Austria y Cerdeña exigieran explicaciones.

La «realidad» de la alianza entre Rusia y España consistía únicamente en la venta a España de 8 barcos de guerra por parte del Almirantazgo de San Petersburgo para entregarse en 1818.  En su travesía para ser entregados al estado español sufrieron daños por las fuertes tormentas y se detuvieron en Inglaterra para ser reparados. Las autoridades inglesas, celosas de la posible intervención de Rusia y España en el conflicto de sus colonias americanas, desataron una campaña en la prensa, insistiendo en la baja calidad de los buques y acusando a Tatíschev de  estafa. Los rumores llegaron a España y afectaron a las relaciones entre los dos países.

Tatíschev  siendo caballero del Toisón de Oro, gozaba de privilegios que no tenían los demás diplomáticos extranjeros. Apoyó abiertamente el absolutismo de  Fernando VII frente a la Constitución de 1812 y el movimiento liberal.

En 1817 y en agradecimiento al apoyo prestado en los círculos políticos internacionales el rey de España Fernando VII nombró Caballeros de la Orden del Toisón de Oro  a los hermanos del emperador ruso, los grandes duques Constantino, Nicolás (el futuro Nicolás I de Rusia) y Miguel.

En 1823, el rey Fernando VII con ayuda de la Santa Alianza aplastó el pronunciamiento liberal encabezado por el General Rafael Riego. En agradecimiento a la ayuda prestada el rey de España distinguió con el Toisón de oro  a otro diplomático ruso, Charles-André Pozzo di Borgo, ayudante General de Alejandro I. Al año siguiente, el monarca español honró de nuevo a otro ruso con la misma distinción, el conde Karl Robert Nesselrode, Secretario de Estado, Ministro de Asuntos Exteriores y Canciller del Imperio Ruso de 1816 a 1856. Fiel colaborador de Alejandro I y principal asesor de Nicolás I en asuntos de la política internacional.  Rusia apoyaba a las monarquías absolutistas de Europa, como manera de garantizar la paz y estabilidad política internacional después de las guerras napoleónicas que dejaron el territorio europeo lleno de «aires liberales» y nacionalismos.

Escasos días después de la muerte del zar Alejandro I, Rusia sufrió uno de los hechos históricos que más han marcado el proceso revolucionario que culminaría en 1917, la revuelta de los Decembristas. Fuertes vientos del sur «liberales» llegaron a San Petersburgo el 26 de diciembre de 1825.

En 1835, un nuevo zar Alejandro II,  rompió las relaciones diplomáticas con España por motivo de su conversión en una monarquía constitucional bajo el reinado de Isabel II.

La mesa del congreso no vendría de Rusia, aunque me parece que la rumorología  tiene algo de razón y Rusia debió ser un país muy nombrado por nuestros Señores Diputados de entonces.

Publicado por birioska

blog sobre cultura rusa

2 comentarios sobre “Vientos liberales

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