¿El día del defensor de la Patria?

Alguien no hace demasiado tiempo en algún lugar de Rusia encargó un cuadro a un pintor español. El “pintor de batallas” como es así conocido Agustín Ferrer-Dalmau está especializado en reflejar la historia militar española a través de su obra. Hoy sus cuadros cuelgan de las paredes de diferentes museos militares y civiles de nuestro país y se caracterizan por su realismo y fidelidad a la historia . Hace unos años su obra llamó la atención del Ministerio de Defensa de Rusia y decidieron encargarle una obra para lucir en su museo. El tema de la obra quedaba al libre albedrío del pintor que después de pasar unos días conviviendo junto a las tropas rusas desplazadas a Siria se decidió por representar su cara más humanitaria.

El 9 de mayo de 2019, en la sala de la Victoria del Museo Central de las Fuerzas Armadas, uno de los lugares más emblemáticos de Moscú en lo que a historia militar y orgullo nacional se refiere, el pintor presentó su obraAlepo, la ayuda ha llegado“, en la que refleja uno de los momentos de los que fue testigo mientras visitaba las calles devastadas de la ciudad siria de Alepo; el reparto de ayuda entre la población civil. En el mismo acto Ferrer-Dalmau fue condecorado con la medalla del Ministerio de Defensa ruso “Por la Consolidación de la Comunidad Militar”.

Acompañaba al pintor en su viaje el escritor español Arturo Pérez Reverte que describió la sala de la Victoria del Museo en ese estilo directo y sincero del que siempre hace gala en su obra:

“Allí donde, como pieza magna, está el águila de piedra del Reichstag berlinés, rota en pedazos y rodeada de grandes urnas de cristal con seis mil cruces de hierro capturadas a las tropas nazis durante la guerra, formando un conjunto de una justificadísima chulería patriótica orquestada con tan mala leche que, si yo fuera alemán y viera eso, me pegaba un tiro de pura vergüenza”

Además de la medalla, de ese viaje el artista se trajo algo más, una idea en la cabeza tras su visita al taller de pintura Grekov. Un lugar que impresionó al artista de tal manera que decidió fundar en España un espacio parecido donde trabajaran y se formaran jóvenes artistas en pintura histórica. Hoy la idea es ya una realidad, el pintor hace unos días presentaba así su sueño en la Universidad Antonio de Nébrija de Madrid, “Todo comienza hace dos años cuando visité el Taller Grekov de Moscú, que vi lo maravilloso que era aquello y que es el único de este tipo que existe en el mundo. Y yo dije: ‘Tenemos que hacerlo en España’. Eso se creó hace muchos años y hay una continuidad. Rusia tiene una iconografía y una pinacoteca maravillosa. Entonces ese fue el inicio de esta aventura y estamos en ello”.

Cierto es que los artistas rusos desde cada una de sus disciplinas han sabido representar siempre de manera magistral la historia del país. Pintores, ilustradores, escultores, escenógrafos teatrales, escritores o músicos han cargado de realismo y sentimientos a personajes y momentos gloriosos.

A veces los momentos escogidos no eran tan gloriosos pero siempre y a pesar de todo han sido dignos de recordar. Ferrer-Dalmau eligió el motivo del reparto de alimentos por parte del ejército ruso entre la población civil, algo que refleja que las labores de un ejército no solo van destinadas al combate y a la lucha sino también a la de proteger siempre a los más débiles en un conflicto bélico.

Hoy es 23 de febrero, en Rusia se celebra el día del “Defensor de la Patria”, una fiesta que podemos decir es de pura invención rusa y está dedicada a todos aquellos que sirven en el ejército o han formado parte de él en algún momento de su vida. Hay que tener en cuenta que para los hombres en Rusia el servicio militar es obligatorio y para las mujeres voluntario desde la formación del Ejército Rojo algo que la sociedad actual no tiene mucha prisa en cambiar aunque si se ha adaptado un poco a los nuevos tiempos. Circunstancias que convierten a la festividad en un homenaje al género masculino como el encargado a lo largo de la historia de preservar la seguridad y las fronteras del país, su modo de vida y sus tradiciones.

La fecha tiene su origen en la primera guerra mundial y los inicios de la nueva Patria socialista nacida tras la revolución. Grandes cambios afectaron al país durante esos años. El país, desangrado por el conflicto mundial, decidía retirarse de la confrontación. Se paralizaron las operaciones bélicas en el frente ruso alemán y el nuevo gobierno inició las negociaciones de paz y desmanteló el Ejército Imperial ruso. Como Fuerzas armadas solo contaba con escasas tropas afines provenientes de la Guardia de Petrogrado y de la Armada del Báltico a las que pronto se unió una división de fusileros letones y miembros de la milicia popular. Estas primeras fuerzas armadas fueron conocidas como Guardia Roja. El 28 de enero de 1918 por decreto del nuevo estado de la República Socialista Soviética de Rusia se constituye el Ejército Rojo de los Obreros y Campesinos:

I.- 1.- El  Ejército  Rojo  de  los  Obreros  y  Campesinos  estará  compuesto  por  los elementos más conscientes y organizados de las clases trabajadoras. 2.- Se admitirá en él a todos los ciudadanos de la República de Rusia mayores de 18  años. Todo ciudadano que  quiera  entrar  en el  Ejército  Rojo  tendrá que  estar dispuesto a  sacrificar  todas  sus  fuerzas,  su  vida,  por  la  defensa  de  la revolución de octubre, del poder de los sóviets y del socialismo.

II.- 1.- Los   soldados   del   Ejército   Rojo   de   los   Obreros   y   Campesinos   serán mantenidos enteramente por el estado y recibirán 50 rublos mensuales. 2.-Los miembros de la familia de los soldados incapacitados para trabajar y que sean mantenidos por  éstos,  recibirán  todo  lo  que  les  sea  necesario  de  acuerdo  con  las normas establecidas por los órganos del poder de los sóviets locales.

III.- El órgano dirigente supremo del Ejército Rojo de  los Obreros  y Campesinos es el Consejo  de  Comisarios  del  Pueblo. 

¡La patria socialista está en peligro!  con este título se firmaba 21 de febrero uno de los más notorios decretos del Comisariado del pueblo para asuntos militares. En el que se convoca a los “ciudadanos y organizaciones revolucionarias a proteger cada posición hasta la última gota de sangre”. Las conversaciones de Paz habían quedado estancadas a principios de mes y el 23 de febrero el Ejército Rojo entra por primera vez en combate en la línea de frente Pskov – Narva. En las aldeas de Bolshoye y Maloe Lopatino cerca de Pskov, los soldados del 2. ° regimiento del Ejército Rojo se enfrentaban con la vanguardia de las tropas alemanas que avanzan hacia Petrogrado.

Los cambios de calendario con el consiguiente baile de fechas, el cambio de nombre del país en 1922 ( Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), la guerra civil rusa, en definitiva, demasiadas cosas que atender por parte del joven gobierno. En 1922 se celebra por primera vez el aniversario del Ejército Rojo y es cuando queda fijada la fecha del 23 de febrero de 1918 como día de la constitución del Ejército Rojo de Obreros y Campesinos que conservará su nombre hasta los cambios estructurales en su organización entre los años 1943-46, convirtiéndose entonces en el Ejército de la Unión Soviética.

El 17 de diciembre de 1991, muchas de las unidades del Ejército Soviético fueron integradas en los ejércitos nacionales de las nuevas repúblicas independientes que resultaron del desmembramiento de la URSS. Nacía un nuevo nombre para el país, Federación de Rusia y para las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa.

La festividad del Día del Defensor de la Patria se oficializa en 2006 por medio de Ley Federal No. 42-FZ de fecha 15 de abril.

Homenajes a los caídos en los memoriales, conciertos, sencillos desfiles y fuegos artificiales se suceden este día en la totalidad de las ciudades del país. Funciones escolares, canciones infantiles, postales de felicitación y pequeños regalos forman parte del homenaje colectivo que reciben los hombres en este día. Jóvenes ilusionados con los regalos de sus novias y padres que simulan su ansiedad y sorpresa ante las caras de ilusión de sus hijos cuando les hacen entrega de su pequeño regalo que la mayoría de las veces consiste en unos … ¡calcetines!. Un día parecido a nuestro día del Padre pero dedicado a casi todos los hombres y de momento algo menos comercial y como no podía faltar el toque característico ruso , la implicación de la Patria, no sea que se les olvide donde viven y las obligaciones que tienen.

No en vano en una de las canciones rusas más famosas desde 1938 la joven Katiusha envía saludos a su novio a traves de todos los soldados con los que se encuentra y le recuerda que debe proteger la frontera de la Patria que el amor ya lo guardará ella en su corazón mientras espera.

Cuando Clío eligió un nuevo lugar para vivir

En la antigua Grecia se creía que la historia de amor que duró 9 noches entre Zeus y Mnemósine tuvo como fruto 9 hermosas hijas, una por cada noche. Las hermanas se convirtieron en las 9 musas de las artes y se representan como cantantes en las fiestas de los dioses. Se dice que el primer canto que entonaron fue cuando los dioses del Olimpo vencieron a los Titanes. Eran las encargadas de acompañar a los reyes terrenales inspirando sus palabras y las actitudes necesarias para gobernar, inspiran también a filósofos y artistas. De todas ellas Clío, cuyo nombre significa alabar o cantar es la musa de la historia y la poesía épica.​

Una región de Rusia bien pudo ser uno de los lugares donde la joven Clío se paseara inspirando a sus gobernantes o a sus artistas. Conocida con el nombre de Opolie (Sobre los campos) o Zaliezhi (Más allá del bosque) fue habitada por antiguas tribus eslavas y sobre ella se asientan algunas de las ciudades más antiguas de Rusia. Una de estas ciudades, con más de 1000 años de antigüedad es la ciudad de Súzdal . Entre las murallas de su viejo Krémlim pudo encontrar refugio la joven Clío y entre sus calles y monasterios bien pudo la musa inspirar a sus gobernantes. La joven Clío parece que dejo parte de su espíritu en los bellos paisajes de la estepa rusa que pueden admirarse desde el promontorio sobre el río Kámenka en el que se asienta la ciudad y que han sido fuente de inspiración para escritores, poetas y pintores. Paisajes que fueron elegidos por Tarkovski por su belleza y sobre todo por su pureza y tradición.

Súzdal. Agosto 2017

Súzdal inicialmente fue la capital de su propio principado y después formó parte del principado de Vladímir-Suzdal para después formar parte del principado de Moscovia. Aquí tuvo su hogar la familia Dolgoruki antes que el príncipe Yuri fundara la ciudad de Moscú. Y aquí está enterrado el libertador de Rusia de la invasión polaca, el gran príncipe Dimitri Pozharski. Durante una época tuvo también gran importancia religiosa, se cuenta que en esos momentos había en la ciudad más iglesias y conventos que viviendas. Y aquí, en 1905 la belleza y tranquilidad del campo ruso quedaron plasmadas en una de las primeras fotografías en color de la historia. Durante el siglo XVIII, sus Monasterios sirvieron para recluir a algunos miembros de la alta sociedad. Más tarde durante los años 20 y 30 del pasado siglo volvieron a cumplir la misma función pero esta vez con determinados miembros de la Iglesia durante las persecuciones religiosas que tuvieron lugar después de la revolución. Durante la Guerra Patria alguno de sus monasterios fue utilizado como centro de reclusión para prisioneros de guerra con régimen especial.


A lolargo de los siglos la ciudad también fue habitada por varios escritores entre ellos el joven coronel del Regimiento Suzdal, Aleksánder Vasilievich Suvórov que aprovechó el tiempo de descanso en estos idílicos parajes para sentar las bases del entrenamiento militar de su regimiento. Un entrenamiento tan efectivo que su método se instauró rápidamente para todos los regimientos imperiales. El Reglamento del Regimiento Súzdal además de incluir frases célebres de su autor como que “el entrenamiento es la mitad de la victoria” combina la estrategia militar con las tradiciones y peculiaridades del combate ruso desde el principio de su historia. Contiene grandes enseñanzas en estrategia y recopila las normas de honor que todo buen soldado de la época debía cumplir. El Coronel también escribió recomendaciones para la perfecta socialización de los soldados con el género femenino. Pensó en los hombres curtidos en batalla y con pocas oportunidades para conocer a chicas y casarse, recomendó la construcción de campamentos más amplios y con instalaciones más adecuadas para la vida civil donde pudieran instalarse los militares con sus familias y así facilitar el “emparejamiento” entre los jóvenes soldados y las hijas de militares. Para que Cupido pudiera hacer bien su trabajo instruyó en buenos modales a los rudos soldados y para ayudar un poquito más a las flechas del amor, el coronel incluyó como obligatorio en la formación militar de los oficiales el “adiestramiento” en baile, especialmente en el vals. Baile y música que se ha convertido en tradición y en estilo musical propio. El conocido como vals ruso de compás más rápido que el vienés forma parte desde entonces de la tradición de la musica militar en Rusia y sigue siendo “obligatorio de bailar” para los cadetes de todas las Academias militares del país.


Desde la tranquilidad de los parajes de Súzdal que fueron su fuente de inspiración y con el fin de probar su nuevo método de entrenamiento militar, el joven coronel partió con su Regimiento hasta los confines del país, a orillas del Danubio donde arrebató a los turcos la ciudad fortaleza de Izmail. A partir de ese momento la victoria acompañó siempre al legendario militar que ya como general protagonizó gestas heroicas, como la toma de Varsovia y con ello la anexión del territorio de Polonia y Lituania para Catalina la Grande lo que motivó su nombramiento mediante un sencillo telegrama como Gran Mariscal de Rusia, título que solamente han ostentado 4 personas a lo largo de toda la historia. Ya como Gran Mariscal amplió aún más los territorios del Imperio ruso en las guerras contra los turcos hasta la actual Moldavia y Rumania. Por edad se retiró a su hacienda desde donde tuvo que regresar para comandar por última vez a las tropas rusas a petición de un joven zar. Su última victoria antes de su muerte fue contra las tropas de un por entonces joven general francés que estaba ganándose la fama en su país de estratega militar allá por el norte de Italia y que siempre será recordada por su difícil final. Para ello, el valiente Suvórov, al frente de los regimientos atravesó los Alpes sin el apoyo militar de los por entonces llamados países amigos cruzando un puente que según dicen las leyendas fue construido por el mismísimo diablo. Desde los tiempos de Aníbal y las legiones romanas ningún otro ejército había atravesado los Alpes y nunca nadie en Europa había presentado batalla a tal altitud. Los hombres entrenados bajo las premisas del “Reglamento del Regimiento Súzdal” tuvieron que luchar más como funambulistas que como soldados en el paso de San Gotardo, entre Suiza, Italia y Alemania.


“Un minuto decide el resultado de una batalla, una hora el éxito de una campaña y un día el destino de los Imperios”.


Un par de siglos más tarde, la ciudad de Súzdal tuvo la oportunidad de acoger como vecino a otro Mariscal-escritor. Esta vez el militar fue más famoso por la derrota que por la gloria a pesar de haber sido múltiples veces condecorado por sus victorias en Polonia, Bélgica y Holanda, contar con el aplauso y el reconocimiento en Finlandia, Rumanía y Croacia. Durante 44 días se enfrentó a las tropas francesas, salió victorioso y consiguió la rendición de todo el país. . Sin embargo, Rusia unió para siempre el nombre del laureado (mejor dicho, robleado) Mariscal que fuera uno de los padres de la operación Barbarroja y uno de los más firmes defensores de las tácticas de sitio y asedio con las palabras rendición y derrota.


El también ascendido a Mariscal por medio de un sencillo telegrama, Friederich Wilhelm Ernst Paulus Mariscal de campo de la Alemania del III Reich, tuvo el honor de ser el militar de mayor rango que se rendía al enemigo en la historia de su país. Antes de recibir el telegrama con su ascenso firmado por Hitler conoció bien las circunstancias que hay que soportar cuando la ciudad en la que vives es asediada. Sufrió en sus propias carnes lo que significan la miseria, el dolor y el frío, los piojos, la disentería y el hambre. Un hambre tan doloroso que primero hizo que sus hombres se comieran a sus propios caballos y después cuando no había animales que comer a otros seres humanos. Sintió en su propia persona las consecuencias de esas estrategias que tanto le agradaban cuando él era el sitiador. Cuando el Mariscal alemán se vio obligado a vivir bajo las mismas circunstancias en las que antes él había obligado a vivir a millones de inocentes, 3 meses de reflexión fueron suficientes para que renegara de las infames tácticas de sitio y asedio. Sólo 3 meses en los que la ciudad del acero se convirtió en una dantesca fragua con la que se forjó la dolorosa victoria que evitó al imperio del mal reinar sobre la tierra.

En la batalla de Stalingrado murieron más de dos millones y medio de personas y ha sido la batalla más sangrienta de la historia de la humanidad. Después de abandonar la ciudad de Stalingrado, años tuvo el Mariscal Paulus, desde su retiro en el Monasterio del Salvador y San Eutimio para admirar los idílicos parajes de la ciudad de Súzdal y a la vez reflexionar sobre las palabras de Suvorov; “Si no los hubiésemos llevado al infierno… el infierno nos habría tragado”
Paulus también tuvo tiempo de conversar sobre estrategia militar con otro de los grandes militares rusos ya que gozó de la vigilancia del espíritu del príncipe Dimitry Pozharsky. Dicen las leyendas que el apellido del Príncipe proviene del resurgimiento de la familia tras la destrucción de su hacienda por el fuego. Fue condecorado por el zar como el “Salvador de Rusia”, tras vencer a los regimientos polacos que estaban en el Krémlim de Moscú, pocos días después de cortarles el abastecimiento de víveres los polacos se rindieron.

Desde Súzdal, Paulus pudo ver como ese mismo campo ruso que le rodeaba y que él y otros como él tanto habían pisoteado y maltratado se resistía a admitir el destino que el mismísimo Lucifer le había reservado. La mayor enseñanza que recibió Paulus en este idílico lugar fue la de conocer la nobleza y generosidad del alma rusa, al brindarle la oportunidad de reflexionar y regalarle la inspiración necesaria para que cambiara el arte de la guerra por el mucho más noble arte de la escritura. Es de suponer que durante esos días siempre tuviera repicando en su conciencia las palabras que muchos años antes escribiera el Gran Suvórov en ese mismo lugar y que parece fueran escritas especialmente para él y para sus crueles amigos.
“Mientras el enemigo luche debe ser golpeado sin descanso, pero el enemigo derrotado y especialmente su población civil deben ser tratados con generosidad”.

Súzdal. 2017

La hermana mayor

Desde que estoy en Moscú los días se han hecho más cortos. Es tarde cuando he salido de las clases para mi paseo diario por las calles de la ciudad, hoy llegaré hasta la Universidad de Moscú. Un solo edificio en el que se encuentran todos los cursos de casi todas las disciplinas universitarias. Tiene bibliotecas, más de 5.000 dormitorios para los alumnos, comedores, gimnasios…y 33 km. de pasillos. Chistes y leyendas hablan de estudiantes o de sus fantasmas  que jamás salieron del edificio durante los años que duraron sus estudios bien porque no quisieron o bien porque no pudieron encontrar la salida y desde entonces vagan por el edificio. Bromas aparte, un amigo que llegó allí para estudiar ruso durante el verano me habló de su sorpresa cuando lo primero que le dieron al recibirle fue un plano con su habitación, aula y comedor marcados. En el trayecto desde la entrada a la habitación comprendió el por qué.

Me gustaría saber cuantas escaleras tiene, seguro que los estudiantes deben cumplir al pie de la letra eso de “mens sana in corpore sano”. Hay que tener buena forma física para llegar a clase a tiempo aunque uno no tenga que salir a la calle. Atascos de pasillos o asensores parados deben ser los protagonistas de las disculpas más escuchadas cuando se llega tarde.¡Maratones pueden hacerse con tanto pasillo!

Estoy en la esquina sureste del edificio. Calcularé el tiempo que tardo en rodearlo. El paseo entre árboles es muy agradable pero después de 10 minutos sigo caminando por el mismo lado del rectángulo que forma la base del edificio, no he llegado ni siquiera a la primera esquina. Los árboles y la distancia no me permiten ver la perspectiva de este lado del edificio. La sensación que tengo al girar la esquina es muy diferente. Según avanzo en mi caminar la forma escalonada de la fachada se eleva ante mí  poco a poco  hacia el cielo. Por fín, después de 23 minutos andando he llegado al centro de la fachada principal. Estoy frente a la escalinata central, demasiado cerca para ver  la estrella que corona el edificio y que pesa 12 toneladas.

Al darme la vuelta se abre ante mí un paseo con jardines estatuas y estanques. Camino por el lateral observando a una familia de patos que se refresca nadando entre nenúfares. Vuelvo la vista atrás t elevo la cabeza como si estuviera buscando la luna en el cielo para ver completo el edificio de la universidad. Es impresionante. Ante mi tengo la impresionante mole de piedra escalonada. ¿Qué pensará un muchacho de 18 años en su primer día de clase al entrar en este edificio? Creo que me sentiría engullida por este gigante de piedra que fue el edificio más alto de Europa cuando se construyó en 1950. Debo alejarme más y más para captar con la cámara del teléfono una fotografía en la que este coloso pueda verse entero.

Después del impacto inicial que produce la visión de un edificio de 240 m. de altura desde tan corta distancia hay que decir que estéticamente puede gustar o no pero no deja de impresionar a nadie.  Para mi es muy ordenado geométricamente, sencillo y elegante,  Con un color que se adapta  al verde de los jardines que lo rodean y el azul del cielo que lo enmarca. Las estatuas de las cornisas, las escaleras y columnas de la entrada le dan un aire muy clásico. Para los gustos decorativos de los rusos podemos decir que su decoración es  escasa. Sin embargo, los relojes, barómetros y termómetros gigantes de la fachada me parecen además de bonitos, simpáticos y originales.  Un reloj en un edificio es algo a lo que estamos acostumbrados pero medidores que no sean de tiempo y de ese tamaño  no he visto muchos.

La МГУ (MGU), acrónimo que significa  Universidad Estatal de Moscú (Московский государственный университет ) fue fundada en 1755. En 1940 se añadió a su nombre el de su fundador M.V.Lomonósov y desde entonces su nombre completo es Universidad Estatal de Moscú llamada M.V. Lomonósov (Московский государственный университет имени М. В. Ломоносова)  No es de extrañar que los rusos sean tan amigos de utilizar acrónimos para todo con las palabras tan largas que tiene su idioma y los nombres tan rimbombantes que le dan a todo.  

Mijail Vasiliévich Lomonósov fue un hombre muy interesante. Nació al norte del país, a orillas del mar Blanco en la ciudad de Arjángelsk y desde niño se caracterizó por su curiosidad y necesidad de adquirir conocimientos lo que le llevó a salir de su ciudad natal y venir a Moscú. Un viaje que hizo andando y en invierno allá por el siglo XVIII. El fundador de la primera Universidad de Rusia presidió la Academia Imperial de las Artes y las Ciencias. Filósofo, poeta, lingüista, geógrafo, físico. No hubo campo del conocimiento en el que él no publicara un libro o un tratado.  En su afán de transmitir sus conocimientos sintió la necesidad de adaptar el sistema ruso de educación superior al de las universidades europeas. No penseis que no tenían un lugar específico para desarrollar o adquirir esos conocimientos simplemente sus centros de estudios se organizaban y llamaban de diferente forma desde que en el siglo XVI así lo decidiera Iván IV (El Terrible) que fue el que se ocupó de organizar toda la estructura estatal y social de este país además de llevar la imprenta a la calle Nikolskaya de Moscú.

Desde los tiempos de Lomonósov las diferentes disciplinas universitarias se han estudiado de manera independiente en lugares llamados Institutos que dependían organizativamente de la Universidad. (Nosotros llamamos facultades a estos lugares) y estaban localizados en el centro de Moscú.

La palabra Instituto ha dado lugar a muchos equívocos en las traducciones al español ya que para nosotros los Institutos son los lugares donde tradicionalmente se realizan estudios medios de bachillerato o como se llame ahora con tanto cambio de plan de estudios. Sin embargo en Rusia los lugares en los que se impartían el equivalente de este tipo de estudios (8ª,9º,10ª y 11ª clase) eran las escuelas, liceos o gimnasios (otra palabra que se ha prestado siempre a error).

Sigo mi paseo con el edificio de la universidad a mis espaldas, claro ejemplo  de un estilo arquitectónico propio de una época de este país conocido con el nombre de colosalismo soviético y desde aquí pienso que su nombre es muy adecuado. La mayor de las 7 hermanas es realmente de un tamaño “colosal”. Así se llama al conjunto de los 7 enormes edificios de estética parecida con los que Stalin quiso decorar la ciudad de Moscú.

Mi paseo de hoy no acaba aquí. Debo seguir el camino rectílineo que me macan los estanques hasta el final y llegar a una terraza mirador desde donde se tiene la mejor vista del atardecer sobre la ciudad.

El edificio de la Universidad está construido sobre “la colina de los gorriones” en tiempos de su construcción el lugar era conocido como “la  colina de Lenin”.  En el desnivel entre el río y la altura natural de 200m. en la que se construyó la Universidad se encuentra un “colosal parque” en el que no se si todavía existirán las viejas pistas y los toboganes de saltos para practicar el esquí. Los “viejos universitarios” de los años 50, 60, 70 y 80 podían disfrutar de ellos entre clase y clase. Al llegar a mi destino pienso que el nuevo nombre es muy acertado. El edificio me hace sentir pequeña, del tamaño de un pequeño gorrión y la vista panorámica de la ciudad con el sol detrás descendiendo en el horizonte me hace pensar que el pequeño gorrión en el que me he convertido está descansando en lo alto de un árbol preparándose para sobrevolar las calles de Moscú en lugar de caminar por ellas.

El lugar, una inmensa acera muy alejada de cualquier vecino que quiera descansar, se llena de gente cada tarde de verano. Turistas atraídos por su panorámica, jóvenes parejas que disfrutan del romántico momento del atardecer, familias con niños que han jugado en el parque, personas un poco más mayores que quieren revivir recuerdos del pasado universitario,… En fin,  todo tipo de gentes vienen hasta aquí. La espera del atardecer está amenizada por música de diferentes estilos, unas veces más retro, otras veces puro rock ruso con la que muchos de los que aquí están se ponen a bailar como si estuvieran en las mejores discotecas del país o en lujosos salones de baile de otras épocas. Aunque casi todas las canciones que pudes escuchar aquí tienen algo en común o bien hablan de Moscú y sus habitantes en sus letras o bien forman parte de la memoria musical colectiva del país. La carretera de la calle que limita la inmensa acera, sin apenas tráfico poco a poco se va llenando de “moteros moscovitas” con una estética que me parece un poco extraña para la ciudad en la que me encuentro sin embargo es una estética por todos conocida gracias a las películas de Hollywood. Los “Lobos” ataviados con chupas de cuero negro cabalgan sobre sus Harley haciendo sonar los motores al ritmo de la música rock. 

El sol se pone mientras la ciudad enciende sus luces. Destaca ante mí el Estadio de Luzhnikí, por tamaño y cercanía. A un lado se recortan en el cielo los rascacielos del nuevo distrito financiero y de negocios de la ciudad, Moscow City y las cúpulas del Convento de Novodevichy. Edificios representativas de 3 épocas históricas casi alineados en el primer plano de la panorámica que se disfruta desde aquí. Al iluminarse el Estadio resalta su forma de bandeja en la que se sostienen las doradas cúpulas de la Catedral de moscú y del omnipresente Krémlim. La vista es espectacular.

Allí donde mueren los hombres y nacen las leyendas

Un nuevo sábado, un nuevo madrugón, un nuevo viaje fuera de Moscú. Otro ligero desayuno en cualquier sitio entre el autobús y el metro, y una nueva estación a la que llegar y de la que hay que partir hacia un nuevo destino… Dubosekovo.

Volokolamsk es una ciudad situada a 129 km. al NO de  Moscú.  Mi destino, 8 Km. antes. Un pequeño apeadero en la línea férrea Moscú-Riga. Dubosekovo da servicio a una aldea cuya población actual es de 140 personas.

A los 13 años, mi padre me invitó a leer una novela escrita por K. Símonov. titulada “La batalla de Moscú” Para mi fue una novela llena de aventuras, una novela en la que unos hombres luchaban por convicción hasta la extenuación, en la que personas normales hacían cosas inauditas, una novela protagonizada por un grupo de amigos, en la que se sufría pero al final los protagonistas vencían al mal, una novela que narraba unos hechos ocurridos el 16 de noviembre de 1941 en este lugar. Un libro que me enseñó que a veces la realidad se convierte en novela.

Dubosekovo. Monumento a los 28. 2017

Durante la Operación “Tyfón”, las fuerzas alemanas  extienden el frente en forma de pinza en un intento de rodear  la capital, con golpes de fuerte  intensidad desde el SE al NO. El poderosísimo ejercito alemán había destinado el 60% de sus mejores  recursos a esta Operación.  A las 6.00 a.m. del 15 de noviembre de 1941,  El  Ejercito Centro de la  Wehrmacht inicia el golpe decisivo.   El IV Grupo Panzer de la Waffen SS, comandado por el General Erich Hoepner ataca  el flanco de las tropas soviéticas en la carretera de Volokolamsk, para facilitar el camino al 5ªCuerpo de Ejercito. El propósito, cumplir las directrices recién marcadas por Hitler; cercar Moscú lo antes posible, obligar a la población superviviente de los bombardeos a huir o morir de hambre y posteriormente tomar la ciudad y  la orden específica de dinamitar el Kremlim. En estos enfrentamientos, la 316ª División de Infanteria del 1075 Regimiento bajo el mando del General Mayor Iván Vasiliévich Pánfilov queda aislada en la estación de Dubosekovo y debe hacer frente a la II División del Grupo Panzer de la SS.

La 316ª división, integrada en el 16º Ejercito bajo el mando del General K.K. Rokossovsky,  había sido trasladada desde Kazajstan a Moscú  y estaba formada por hombres de diferentes etnias. Esa multiculturalidad es la realidad histórica del país y  estába representada a todos los niveles en  el ejercito soviético.

Junto a los “Gigantes”. 2017

El mayor reconocimiento  de la encarnizada lucha que aquí tuvo lugar, fueron las palabras del propio Erich Hoepner, que en informe oficial definió a la 316ª División como:   “división salvaje, cuyos soldados no se rinden, son extremadamente fanáticos y no temen a la muerte”.

El General Mayor Panfilov era admirado por sus hombres, las palabras y las formas con las que los trataba,  habían hecho que se ganara el sobrenombre cariñoso de “General padrecito”  “генерал Батя“, y esta admiración dio como resultado un heroísmo masivo.

Antes del duro combate, las palabras de M.I.Kutuzov en Borodinó, “…Moscú está detrás de nosotros”……fueron recordadas en el discurso del instructor político V.G.Klotchkov, de apenas 30 años,  que parafraseando al Mariscal dijo: “…Grande es Rusia, pero no existe ningún lugar donde retroceder, Moscú está detrás de nosotros”…. Cuando salió de las trincheras con un puñado de granadas corriendo hacia los tanques, los soldados del 1075 Regimiento de Infanteria le  siguieron… Tras duros combates, el  grupo de 28 hombres  aislado,  repele un nuevo ataque de tanques de la SS  que intenta romper las líneas…. A las 7 de la mañana del 16 de Noviembre, los restos de 18 tanques quedaron sobre el campo.  El resto de la División Panzer comenzó a retroceder.  El General Panfilov, muere 2 días después a causa de las heridas en un nuevo combate.

Esta hazaña, fue relatada en todos los periódicos, con la intención de elevar el espíritu de lucha de todo el pueblo. Se escribieron novelas, se hicieron canciones, es una de las hazañas más propagadas de la Batalla de Moscú. En esta guerra, la propaganda ocupó un lugar principal, forma parte de lo que se conoce como “guerra psicológica”y se utilizaba para elevar la moral de unos y minar la de otros. Los hechos heroícos se convertían en legendarios.

 Las discusiones sobre si eran 28 o 50 los hombres que aquí lucharon, o si los tanques destruidos fueron 14 o 20  no importan. Lo importante es que estos hechos demostraron que los tanques alemanes podían ser destruidos.  Y por primera vez en la guerra una división Panzer inició el camino de vuelta.  Unos días después,  el 6 de Diciembre, El Mariscal Zhukov inicia la contraofensiva. Por primera vez desde junio de 1941, con el frente fortalecido por la llegada de las tropas siberianas, y el nuevo armamento como los tanques T-34 y los lanzacohetes Katiusha,  es posible iniciar una estrategia de ataque, y no solo  operaciones tácticas  defensivas. El 7 de enero de 1942, las tropas nazis habían retrocedido 250 Km. “La batalla de Moscú” fue la primera batalla perdida por el Reich, ante cualquiera de los  ejércitos europeos a los que se había enfrentado.  La leyenda de invencibilidad de los ejércitos de Hitler  quedó rota a las puertas de Moscú. Según historiadores alemanes, las bajas  del ejercito alemán en la operación Tyfón  ascendieron a  450.000 hombres.

La hazaña de los 28, se recuerda en una vieja canción que se convirtió en el himno de Moscú en 1995; Recordemos aquel duro otoño, el ruido de los tanques y el brillo de las bayonetas. En nuestros corazones vivirán los 28, los mejores de tus hijos. El enemigo nuna conseguirá que inclines tu cabeza. Mi querida capital, mi dorada Moscú.

 Hoy, desde la pequeña estación de Dubosekovo, camino por la carretera de Volokolamsk , a escasos 300 m. , en el  lado norte de mi camino se levanta una enorme escultura de más de 30 m. de altura en recuerdo de  la hazaña de los 28. A los pies de estos enormes hombres de diferentes  etnias, descansan coloridas coronas de flores. Algunas  personas pasean entre estos  gigantes. Detrás de ellos, de nuevo, la inmensa llanura se extiende hasta el horizonte, solo rota por los abedules que en grupo parecen multiplicar este grupo escultórico a lo largo del espacio que mi vista alcanza.  Al otro lado de la carretera, en el lado sur, se conservan un grupo de trincheras a las que se puede acceder fácilmente con algunas placas entre medias. Una pareja pasea entre ellas con sus hijos de unos 4 y 6 años.  La madre con paciencia va leyéndoles las diferentes placas, les habla de soldados con voz suave y tranquila.  Los niños juegan y saltan entre trincheras como si fueran columpios. Sus alegres voces hacen que me sonría. Pienso en el uso tan diferente que están dando a estos pasillos rodeados de tierra y con pequeños espacios de protección que a ellos les sirven de escondites temporales de sus padres.  El pequeño con un caminar todavía tambaleante en este pedregoso suelo se ríe a carcajadas cuando encuentra a su hermano mayor en uno de estos agujeros para después seguir corriendo detrás de él. El mayor trepa para salir de  las trincheras, y vuelve a saltar al interior bajo la atenta mirada  de su padre. El otro, como todos los hermanos pequeños, intenta imitar al  mayor. Su altura no le permite subir solo. Hace calor. El padre se quita una chaqueta ligera que lleva puesta. La guarda en una mochila que tiene en el suelo a la vez que saca una botella de agua con la que da de beber al pequeño. El niño  ríe mientras salta y vuelve a subir  con su ayuda . Una  camiseta de rayas blancas y azules de anchos tirantes deja los brazos del padre al descubierto, brazos que el niño utiliza para jugar y columpiarse.  El hermano mayor se une al grupo. Al segundo salto y hablar unas palabras que desde donde estoy no puedo oír, el niño rebusca en la mochila del padre.  Cuando se pone de pie, veo que en su mano lleva una pistola de juguete. Tras un  grito, entre sorpresa y alegría, el pequeño deja de saltar y mete las manos en la misma bolsa. Rebusca y con su voz anuncia el gran hallazgo que tiene entre sus manos.  La pistola es demasiado grande para la mano del niño pero él la agarra fuerte con sus  dos pequeñas manos. Con un delicado movimiento el padre coge en brazos al pequeño y lo lleva al extremo sur de la trinchera. Allí en el pico de ese refugio de tierra le enseña a protegerse  mientras el niño apunta a un enemigo imaginario. El hermano mayor, atento a las palabras del padre, hace lo mismo en otro pico de la trinchera. Al fondo los abedules vigilan el juego de los niños.

Trincheras de Dubosekovo. 2017

He tenido suerte con el tiempo. Otro día de campo y otro día de verano magnífico. Inicio el regreso a Moscú  desde el famoso “cruce de Dubosekovo” , allí donde se cruza la línea del ferrocarril con la carretera de Volokolamsk, allí donde mueren los hombres y nacen las leyendas.

Tumba de los “28 de Panfilov” Dubosekovo.2017

Siguiendo la carretera de Volokolamsk, a una distancia aproximada de 1 km del monumento, se encuentra la tumba de los 28. El General Mayor Iván Pánfilov está enterrado en el Convento cementerio de Novodevichy en Moscú junto a Lev Dovator(Caballería) y Viktor Talalikhin en un monumento dedicado a los “Héroes de Moscú”.

Los “Héroes de Moscú”

¿Qué es un icono?

El 15 de junio de 1993 el Papa Juan Pablo II vino a Madrid para  consagrar la Catedral de la Almudena. Un proyecto que solo se había tardado  110 años en construir.

Cuando se abrió al público, su decoración no dejó indiferente a nadie. Acostumbrados al arte barroco, a las esculturas y a la pintura clásica italiana,  la “novedosa” decoración fue  motivo de conversación e incluso de discusión entre aquellos que se acercaron a visitar el nuevo templo, a pesar de las palabras y explicaciones del autor de la llamada “Corona mistérica”, el maestro  Kiko Argüello.

 “Siguiendo las huellas de Rublev, hemos buscado una expresión moderna incorporando los descubrimientos del arte occidental contemporáneo, desde el impresionismo en adelante: Matisse, Braque, Picasso, etc., en el intento tambièn de abrir un puente a travès del arte entre las Iglesias Católica y Ortodoxa”

Corona Mistérica de la Catedral de La Virgen de la Almudena

La corona mistérica se encuentra en el presbítero de la Catedral. El ábside  se divide en siete murales y ocho vidrieras colocados en tres planos diferentes. En el centro de la composición destaca el Cristo Pantocrátor, sobre él que convergen los siete cuadros que forman la “corona mistérica” en los que se representan momentos de la vida de Cristo. En el plano de la vida terrenal el Bautismo, la Transfiguración y la Crucifixión y en el plano celestial; la Resurrección, representada mediante una tumba vacía, la Ascensión y Pentecostés. Si la disposición de las pinturas resulta algo atípica en nuestras manifestaciones artísticas todavía fueron más controvertidos los trazos, colores y el estilo de los frescos. Trazos habituales para la tradición bizantina pero poco vistos en los templos occidentales. La novedad dejó paso a la costumbre y  con el paso de los años  nos hemos habituado a tener iconos en la Catedral de Madrid. Pero, exactamente ¿Qué es un icono? Aparentemente la respuesta es fácil , los iconos son la representación de las figuras religiosas veneradas en la Iglesia ortodoxa.

Una definición demasiado sencilla para explicar un sentimiento religioso,  un estilo de pintura y más de 1000 años de tradición en la historia de Rusia. Efectivamente un icono o ícono es una imagen religiosa pero no es un cuadro de temática religiosa. Ha sido pintado  para invitar a la oración y al recogimiento y no para ser admirado. Contiene y debe transmitir parte del espíritu de la figura que representa.

Taller de iconos

Desde el comienzo del cristianismo, los antiguos cristianos ya decoraban con dibujos simples los templos ocultos de las catacumbas.  El arte comienza a formar parte de la liturgia y se utilizan  imágenes para explicar a los fieles los dogmas religiosos. Arte y creencias se fusionan hasta conseguir su máximo esplendor en las decoraciones de la Iglesia de Santa Sofía de Constantinopla (Siglo VI). Posteriormente las imágenes se ven envueltas en discusiones, persecuciones y prohibiciones hasta que en el Concilio de Nicea (787)  se justifica su veneración para que su contemplación sirva de modelo a imitar por el creyente y marca los cánones que este tipo de representaciones debe cumplir. Un icono no es una manifestación artística de la imagen que se representa, es un símbolo con cuya ayuda podemos alcanzar la comprensión de lo Divino. El icono desempeña el papel de mediador entre el mundo terrestre y el celeste.

Taller de iconos

La tradición de los iconos en Rusia se remonta a los inicios de la cristianización. Vladímir el Grande, recibió el bautismo en la ciudad de Korsún, a su regreso  a Kiev con el fin de construir nuevas iglesias llevó consigo diversos objetos destinados a la liturgia y algunos iconos para rezar. Bajo las enseñanzas de los maestros bizantinos comienzan a abrirse en el siglo XI las primeras escuelas de iconos de la Rus.

Los pintores de iconos durante todo el proceso de pintura de la imagen deben seguir severos cánones que regulan la representación de las imágenes religiosas. La infracción de estas normas se considera herejía. Antes de comenzar a pintar el artista, una persona acostumbrada a la vida monástica, debe someterse a un proceso de “purificación” con oraciones y un ayuno no menor de 40 días, debe limpiar escrupulosamente la habitación donde va a realizar su trabajo y debe ponerse ropa limpia.

El pintor de iconos crea  una copia de un original. Normalmente la obra resultante es producto de la creatividad y el trabajo de una escuela y no de un único artista.  Conocemos el nombre de las diferentes escuelas que se encargaron de la decoración de las Iglesias y Catedrales de Rusia así como los nombres de afamados maestros que dirigían estas escuelas   como es el caso de Andrei Rubliev o Teófanes el Griego, pero ningún Icono lleva la firma de su autor entre otras cosas porque la creencia dice que la mano del pintor está dirigida directamente por el Espíritu Santo.

Virgen de Vladínir . Catedral de la Anunciación de Vladímir .Andrey Rubliev 1395

Existen iconos pintados directamente sobre paredes tipo frescos pero habitualmente se realizaban sobre tablas de madera y se utilizaban  para  decorar el Iconostasio (La pared que separa el altar o parte sagrada de la parte central en un templo ortodoxo).

Las tablas eran habitualmente de tilo, alerce o abeto y seguían un largo proceso de preparación. Desde el primer corte con el hacha  se trata el material como algo sagrado. Se recorta un borde como si fuera un marco y la parte central llamada Arca se sella con diferentes capas de imprimación a base de cola de pescado, telas de lino y yeso. Tras varias capas de cola caliente, lavados y lijados se obtiene una superficie lisa, llamada levkas.  Sobre el levkas se realiza el boceto con pintura de color negro o rojo. La pintura al temple se obtiene con pigmentos, de origen vegetal o mineral mezclados con yema de huevo. Sobre el boceto se inicia el auténtico proceso de pintura. Primero se doran los bordes del icono, el fondo, las coronas y los pliegues de los ropajes. Luego se pintan los vestidos, los edificios y el paisaje. Durante la etapa final de la creación del icono se diseñan las caras. La representación acabada, se cubre con un barniz especial hecho con aceite de linaza. Con las últimas pinceladas se aplica sólo el blanco puro.

Las figuras viven en el mundo divino y en un icono no puede existir ni el espacio ni el tiempo porque eso es algo propio del mundo terrenal.  Uno de los puntos más importantes de un icono son los ojos que deben pintarse con una técnica determinada para conseguir el efecto deseado: la imagen debe seguirnos con la mirada. Desde la eternidad, la imagen a través de sus ojos debe verlo todo. El sombreado no se admite en estas pinturas que deben estar llenas de luz. Dios  es la “Luz” y eso es lo que debe reflejar un icono.

Los colores siguen también un código estricto,  por ejemplo, el púrpura se utiliza para representar el reino de Cristo, el blanco es símbolo de la luz divina.  El color rojo tiene varios significados  el amor y la vida, y al mismo tiempo es el color de la sangre y el tormento,  es el símbolo de la Resurrección. El azul significa el reino de Dios en el cielo. La Virgen María normalmente se viste con prendas exteriores rojas y azules en el interior simbolizando  su naturaleza humana original ( rojo) y la  celestial (azul). El dorado, simboliza el resplandor de Dios y el esplendor del Reino de los Cielos, donde nunca hay noche. 

El artista inicia su trabajo  distribuyendo el espacio sobre el que se va a disponer el conjunto de figuras o las diferentes partes de de una figura, para ello  dibuja una trama con formas geométricas en los que colocará los motivos que  van a formar el icono. El círculo, la elipse, el cuadrado, el rombo, el rectángulo, también tienen valor simbólico. En un icono no hay nada que no tenga significado, desde la disposición de las figuras hasta los objetos que en él aparecen.

El pintor “escribe” sobre la madera aquello que la figura nos quiere contar. No me he equivocado, en ruso los iconos no se pintan, el verbo que se utiliza para definir lo que representa el artista de iconos con trazos y colores es el verbo escribir. Sin embargo,  los artistas de cuadros de temática religiosa si pintan.

La Virgen de la Almudena es la patrona de la ciudad de Madrid. Según la tradición, la imagen fue encontrada en el año 1085 en el interior de la muralla árabe durante la conquista de la ciudad  por el rey Alfonso VI. La leyenda dice que fue durante uno de los asedios por las tropas musulmanas al Madrid cristiano. En el interior del recinto amurallado escaseaba el agua que  había sido envenenada para obligar a la rendición de la ciudad. Cuando la población estaba a  punto de morir de sed, la aparición de la Virgen señaló el lugar de la muralla de donde manó agua limpia. La  Virgen,  cuyo nombre proviene de la palabra árabe Almud (muralla),  inclinó la balanza de la guerra hacia las tropas cristianas.

Virgen de Vladímir. Volokolamsk (1572)

Pues bien, varios iconos cumplen la misma función para el pueblo ruso y han inclinado la balanza de la guerra para las tropas cristianas rusas ante los invasores tártaro-mongoles durante la Edad Media o en las luchas por el poder entre los diferentes principados.  Entre estos iconos, el más famoso y milagroso es el conocido con el nombre de la “Virgen de Vladímir”, que se convirtió  en protectora primero del  principado de Vladímir y más tarde del de  Moscovia durante el periodo que se gestó la identidad nacional, el idioma y la ordenación del poder de lo que sería posteriormente el Zarato ruso. Defendió a Moscú de las tropas de Tamerlán y la Horda de oro. Más tarde intercedió por el zar Borís Godunov y por la ciudad ante el catolicismo polaco.

Arbol Genealógico de la monarquía rusa. En el centro el icono de la Vírgen de Vladímir. Pintado en 1668 por Serguei Ushakov

En 1812, el icono guió en Borodinó a las tropas rusas y junto al resto de los moscovitas salió del Krémlim y se trasladó de nuevo a Vladímir mientras Moscú ardía y esperaba la llegada de refuerzos para expulsar a Napoleón de Rusia.  Una leyenda urbana cuenta que el mismísimo Stalin en 1941 enroló en las filas del Ejército Rojo al Icono de la Virgen de Vladímir y la envió a  sobrevolar Moscú  en un avión para bendecir y proteger las tierras rusas cuando los invasores nazis se encontraban a menos de 50 km. de la capital. Durante su estancia en las diferentes catedrales del Krémlim de Moscú, el icono fue testigo principal de coronaciones y bodas primero de la familia Riurka y después de la dinastía Románov. Uno de los cambios que trajo la revolución rusa afectó al domicilio habitual del icono. Al ser desacralizadas las catedrales del Krémlim y  nacionalizarse  las propiedades de la Iglesia Ortodoxa, el icono de la Madre de Dios pasó a formar parte de la colección de la Galeria Tretyakov.  Pasó a ser exhibido como uno de los mayores exponentes del arte religioso ruso. En 1999 la Iglesia Ortodoxa  y el Estado de la Federación Rusa acordaron cambiar la ubicación del icono para que cumpliera también con su función religiosa y no fuera simplemente exhibido en un museo como una simple obra de arte. A partir de entonces puede visitarse en  la Iglesia-Museo de San Nicolás de Tolmachi en la Galería Tretyakov.

La Virgen de la Ternura de Vladímir o el  Icono de la Madre de Dios llegó a Kiev desde Constantinopla en el siglo XII como regalo para el hijo de Vladímir Monomakh, el Príncipe Mstislav Vladimirovich.

Virgen de Vladímir San Nicolás de Tomalchy. Galeria Tretiakov

Según la leyenda fue pintado sobre la madera de la mesa en la que Jesus ceno con Lucas el evangelista a quien se atribuye su autoría. Es del denominado tipo Eleúsa, es decir,  la Virgen se representa en actitud maternal tocando con su cara la cara del niño. Se presenta así como la madre de Dios. Una representación gráfica del amor entre Dios y el hombre, cuya culminación sólo se puede alcanzar en el seno de la Iglesia, y en el que se refleja el atributo de la Virgen como “Madre” de todos los creyentes.  Existen varios formas autorizadas para representar a la Virgen  dependiendo de su posición, el Eleúsa es uno de ellos. En el reverso del Icono, también dibujado, están representados el Trono y los instrumentos de la Pasión de Cristo.

Reverso del Icono de la Vírgen de Vladímir

Como era de esperar, un icono tan venerado y viajero sirvió muchas veces como modelo de otros iconos. Estas “copias” tienen también un gran valor histórico y artístico. Incluso el gran Rublev escribió el icono en la Iglesia de la Anunciación de Vladímir.

A lo largo de la historia se han añadido “vestiduras” al icono. Lejos de ser mantos bordados consisten en un elaborado trabajo de orfebrería con metales y piedras preciosas que cubren la pintura dejando solo al descubierto las manos y la cara de las figuras.Realizadas entre los siglos XV y XVII, se exponen a día de hoy en el Museo de la Armería en el recinto del Krémlim de Moscú.

Vestidura del Icono de la Madre de Dios de Vladímir. Museo del Krémlim de Moscú

El largo camino

Esta canción se hizo célebre en España a finales de los años 60, gracias a la voz de la italiana Gigliola Cinquetti. En el disco puede verse que el compositor de la música y autor de la letra es un tal Eugene Ruskin. Cuando firmó  la canción, la melodía llevaba sonando en otras tierras más de 40 años y grabada en varias ocasiones con diversas adaptaciones de su letra.

La melodía nació en 1924, compuesta por Borís Fomin para poner música a un poema de Konstantin Podrevsky. Pertenece al estilo tradicional conocido como Romanza rusa o canción gitana rusa. Un estilo musical popular que nació en el siglo XVIII en contraposición a la Romanza de salón, género influenciado por la Opera italiana y que estaba muy de moda entre la clase noble de la Rusia Imperial. La influencia gitana impregnó la Romanza  de tristeza, de amores imposibles, de destinos inciertos y sobre todo de lugares y momentos anhelados. Las melodías ayudaban a crear ese ambiente de nostalgia y melancolía ayudadas por una séptima cuerda que caracteriza a la guitarra rusa. El nuevo estilo musical fue creciendo durante el siglo XIX y ganando seguidores hasta convertirse en una de las mayores expresiones de la música popular. ¿Será que las canciones se atreven a expresar los sentimientos que viven escondidos en lo más profundo del alma en un intento de mitigar el profundo dolor que causan?

“El largo camino”, título original de la canción, se estrenó en 1924 en un cabarét de París. Pero los felices años 20 no fueron igual de felices para todos, la Revolución rusa  y la guerra civil provocaron el exilio de miles de rusos. EEUU, Inglaterra o Francia fueron sus destinos habituales.  Desde el estreno, la canción contó con un rotundo éxito, su música y su letra transportaba a los melancólicos rusos afincados en Francia a su amada patria. Traía a su memoria la nieve, los paisajes y en definitiva una típica estampa tradicional que posiblemente jamás volverían a ver. La canción poseía ese “alma rusa” tan difícil de entender y que posee una característica muy especial definida por una palabra rusa casi imposible de traducir; тоска (Taská). Un diccionario os traducirá la palabrita por anhelo o deseo ferviente. Realmente es algo más. Se define como “ansiedad del espíritu mezclado con tristeza”. A mí, más que un anhelo,  me recuerda a una acepción casi en desuso de la palabra española nostalgia. Según la Real Academia de la Lengua, nostalgia que deriva de la palabra griega dolor (algia) no es otra cosa que la   “Pena o dolor que se siente al verse ausente de la patria o de los deudos o amigos”.

La canción tuvo su versión en la recién nacida Unión Soviética siendo también muy del gusto de los que allí quedaron.  Grabada en 1926 por Alexander Vertinsky (1926) y por Tamara Tsereteli (1929), los dos mejores cantantes del teatro de variedades de su época no han parado de grabarse con diferentes versiones desde entonces. En la actualidad sigue formando parte del repertorio habitual de las sobremesas de muchas reuniones familiares.  “El largo camino” , un titulo que casi vaticinaba el amargo destino del exilio ruso llegó  a EEUU desde Francia,  donde en 1962 un estadounidense hijo de emigrantes rusos, Eugen Ruskin, escribió un nuevo poema para la canción. Una letra que suprimía el sentimiento patriótico pero mantenía la nostalgia. Con el título   “Those Were the Days”  fue grabada por el trío folk estadounidense “The Limeliters” en 1964. En una actuación de este grupo en Londres,   Paul McCartney escuchó la canción. Con algún arreglo de música y letra del exbeatle , 4 años después la joven galesa Mary Hopkin  convertía  en numero 1 de las listas inglesas musicales  a la vieja romanza rusa cargada de nostalgia y melancolía. Pasó a titularse “These Were the Days”, un gran éxito que saltó  las fronteras, al que siguieron versiones en diferentes idiomas europeos.

La añoranza de la juventud, la nostalgia de los amores del pasado forma parte del alma de la “Romanza Rusa”, un estilo que se mantiene en la versión española y que quizás sea el secreto del éxito de la canción. Desde que la italiana   Gigliola Cinquetti elevara a número 1 de las listas españolas la canción “Qué tiempo tan feliz” en 1969, es difícil no tener cierta edad y al tararear la pegadiza música no esbozar una sonrisa mezclada con algo de melancolía.

Menos mal que escuchamos la canción acompañada de una guitarra “normal”, si añadiéramos la tristeza de la característica séptima cuerda de la guitarra rusa no se que sería de nosotros  con nuestro carácter mediterráneo… ¿Será esa sonrisa la mejor definición de la  palabra Taská? Una sonrisa que no manifiesta alegría sino todo lo contrario, lo que intenta es ocultar el dolor que asoma a través de los ojos antes de transformarse en las lágrimas que produce el recuerdo de lo que se encuentra oculto en lo más profundo del alma.

¡Atención! Las puertas van a cerrarse

Desde 1935 esta frase invariablemente se escucha cada vez que uno de los trenes del metro de Moscú va a ponerse en marcha. Hagan caso si quieren mantener su integridad física a salvo y no intenten apurar el tiempo porque realmente se cierran de manera inmediata y añado, un poco brusca. Debe ser así para mantener la puntualidad del 99,9% que caracteriza a este transporte. Allí la excusa tan utilizada por generaciones de madrileños; se ha estropeado el metro, no es válida ni para llegar tarde a casa, ni a clase, ni al trabajo. ¡Ah! Tampoco vale lo de he perdido el metro porque la frecuencia media de sus trenes es de 2,30 minutos. No es necesario correr por pasillos y escaleras, ni siquiera merece la pena sentarse para esperar al siguiente tren. En hora punta la frecuencia aumenta hasta un intervalo de 90 segundos entre la salida de un tren y la salida del siguiente.

Los casi 6000 vagones que circulan por sus vías transportan diariamente a 7 millones de viajeros pero han demostrado ser capaces de mucho más. El 6 de septiembre de 1997 registró una afluencia de 14 millones de viajeros. Se celebraba el 850º Aniversario de la ciudad de Moscú. Desde su nacimiento, la red de metro no ha parado de crecer hasta alcanzar las 238  estaciones, 14 líneas y 365 km. de vía con las que cuenta en la actualidad.

La estructura de las estaciones es prácticamente igual a lo largo de todas las estaciones subterráneas. Formada por 3 bóvedas paralelas, bajo la bóveda central se encuentra un vestíbulo llamado “sala central” que distribuye a los viajeros hacia distintas escaleras y pasillos y desde el que se accede a los 2 andenes que se encuentran bajo las bóvedas laterales. En algunas estaciones puede verse una tercera vía que da acceso a una red paralela que se utiliza para mantenimiento y depósito de los trenes.

Su nombre original “Metropolitano de Moscú” cambió en 1955 cuando el Soviet Supremo de la URSS decidió renombrarlo como “Metropolitano de Moscú llamado V.I.Lenin”. Desde entonces el nombre ha sufrido más cambios con las pertinentes controversias populares. Estaciones que estaban protegidas por leyes de patrimonio mantuvieron en el indicativo de sus fachadas a Lenin mientras que las fachadas correspondientes a las estaciones que se construyeron entre 1990 y 2010 no lo llevan. Una iniciativa popular consiguió que el metro de Moscú volviera a renombrarse con el nombre de Lenin en 2016 y todas las estaciones inauguradas con posterioridad a dicha fecha lucen de nuevo el nombre de Vladímir Ilich en sus rótulos. A pesar de la polémica su nombre popular, como en casi todas las ciudades del mundo, es “Metró”. Para preguntar como se llega a la estación más cercana a cualquier ruso sólo tenemos que cambiar el acento y no es necesario aprenderse de memoria un nombre tan larguísimo.

El diseño inicial de la red, en forma de rayos de sol, ha sido respetado siempre en las constantes ampliaciones. El punto central, coincidente con el centro de la ciudad, es ocupado por cuatro estaciones que se comunican entre sí a través de pasillos subterráneos  a modo de transbordos y por las que pasan todas las líneas radiales.

Una línea en forma de anillo algo más alejada del centro vuelve a comunicar de nuevo todas las líneas. Conocida como línea circular o línea gris en ella se encuentran  las  9 estaciones de ferrocarril de la ciudad y son el destino de llegada de los trenes que parten desde los 4 aeropuertos de la Región de Moscú. Vías férreas y aeropuertos que parten también desde la capital en forma de rayos solares para llegar a las fronteras y más allá de todo lo largo y ancho del país.

Se cuenta que la línea circular además de ser la más utilizada está basada en un mapa astrológico de la ciudad que se trazó en tiempos del zar Pedro I y que cada una de las 12 estaciones corresponden a uno de los signos del zodiaco; “Kurskaya” (Aries), “Kievskaya” (Libra) , “Paveletskaya” (Géminis), “Dobryninskaya” (Cáncer), “Oktyabrskaya” (Leo), “Krasnopresnenskaya” (Escorpio), “Belorusskaya”(Sagitario),“Park Kultury”(Virgo),“Novoslobodskaya”(Capricornio),“Taganskaya” (Tauro), “Prospekt Mira”(Acuario), “Komsomolskaya” ( Piscis).

Un segundo anillo más alejado del centro une de nuevo todas las líneas, aunque aparece en el plano de metro pertenece a la red de ferrocarriles de cercanías.

El precio del billete sencillo es de 57 rublos (62 céntimos de euro) pero existen billetes de ida y vuelta, para varios viajes, para varios días… y una tarjeta llamada Troika válida para utilizar en toda la red de transporte de la ciudad (metro, autobús, trolebús y tranvía). Todas se pueden recargar en las taquillas del metro, en las máquinas expendedoras o por vía telemática.

Con el billete en la mano podemos pasear por el metro desde las 5,30 de la mañana (momento en que inicia el viaje el primer tren de cada línea) o incluso antes porque las estaciones de cabecera permiten la entrada de viajeros desde las 5,20. El ir y venir de trenes se mantiene hasta la 1 de la noche. En toda la red, exactamente a la 1 se paran las escaleras mecánicas de acceso a los andenes y solo permanecen abiertas las de salida. El último tren sale de la cabecera de las líneas a la 1,03 minutos.

El ancho de vía del metro coincide con el ancho del ferrocarril, por lo que en caso de necesidad se pueden utilizar vagones de tren para circular por el metro y viceversa. Existe comunicación entre los dos sistemas en varios lugares de la red en previsión de ser utilizados en caso de necesidad.

La responsabilidad del metro recae sobre el “Gobernador” de la Región de Moscú, una figura más o menos equivalente a la de nuestros presidentes de Comunidad. Cualquier obra, plan de ampliación o incidencia grave debe comunicarse a los Ministerios de Transporte y Defensa del país. En el caso de una situación excepcional el metro por ser considerado de alta importancia estratégica pasaría casi de manera automática a ser controlado por el Ministerio de Defensa al igual que toda la red de ferrocarril del país tanto de mercancías como de viajeros.

En 2020, durante la situación de emergencia sanitaria, las autoridades valoraron la posibilidad de paralizar completamente el metro de Moscú. Los técnicos llegaron a la conclusión que era mejor mantener un mínimo de trenes circulando vacíos por él antes que realizar una parada completa. El tiempo necesario para reiniciar la actividad y recuperar el ritmo normal en caso de parada completa no iba a ser menor de 6 meses.

A lo largo de su historia el metro de Moscú solo ha dejado de funcionar un día, el 16 de octubre de 1941. Los trenes no circularon bajo tierra y los vestíbulos no abrieron sus puertas. La noche anterior, había llegado la orden de estar preparados para destruir la totalidad del metro en 3 horas en caso de que los nazis rompieran las últimas líneas defensivas de la ciudad. El enemigo estaba a 50 km. del centro de Moscú. Afortunadamente no fue necesario tomar una medida tan drástica y al día siguiente el metro abrió sus puertas de nuevo. Tiempos difíciles durante los cuales gran parte de la vida de la ciudad pasó a ser subterránea y el metro se convirtió en refugio antiaéreo. Se transformó en el “hogar” de miles de moscovitas, sus andenes se llenaron de camas de hospital (217 niños nacieron en los andenes del metro durante los bombardeos nazis), se abrieron guarderías para atender a los niños de las madres que se incorporaron a las brigadas contra incendios, o las que trabajaban en las fábricas y construían barricadas y trincheras antitanque. La Biblioteca Lenin montó una “sucursal subterránea” donde los moscovitas podían acudir para seguir con sus costumbres lectoras. Se hicieron representaciones teatrales y conciertos, se convirtió en sala de cine para entretenimiento de la población. En los pasillos, una red de tiendas abastecía a la ciudad y una céntrica estación se utilizó como sede-refugio del gobierno por la que circulaban los trenes sin hacer parada.

Con posterioridad  a la Gran Guerra Patria a las estaciones se añadieron puertas herméticas y filtros de aire especiales para refugio civil ante un posible ataque NBQ (Nuclear, biológico y químico). El metro entró a formar parte como objetivo fundamental de lo que se conoce como “Plan para la defensa civil”, se prepararon en previsión instalaciones sanitarias, depósitos de agua y alimentos, grupos autónomos de electricidad… Se grabó en la memoria colectiva que si algo ocurría el lugar más seguro y en el que más posibilidades existen de sobrevivir es el metro. ¡Ya sabemos todos lo que hay que hacer si estando en Moscú se produce una hecatombe!.

Es considerado también uno de los puntos más sensibles para recibir un ataque de cualquier tipo por ello, diariamente es patrullado por la policía para salvaguardar la integridad de las instalaciones y los pasajeros. Está dotado de los más modernos sistemas de vigilancia y seguridad. Cientos de cámaras visibles y no visibles controlan los accesos, escaleras, andenes y túneles. Además en la “sala central” de todas las estaciones existe un depósito antibombas blindado donde puede introducirse un paquete sospechoso a la espera de ser explosionado por los artificieros. A pesar de todas estas medidas preventivas, desgraciadamente, ha sufrido ataques terroristas. En los lugares donde esto ha ocurrido pueden verse monumentos sencillos en memoria de las víctimas.

Algunas estaciones de metro se encuentran en la superficie o encima de un puente sobre el río y son exteriores aunque la mayoría son subterráneas y se encuentran a gran profundidad. La más profunda es “Park Pobedi” (Parque de la Victoria) que cuenta con una profundidad de 72 m. Sus escaleras mecánicas son las más largas de toda la red. En un sólo tramo de 126,8 m, salva una altura de 63,4 m. No crean que suben despacio, el viaje hacia la calle dura 180 segundos. El efecto óptico que se produce al ver a los viajeros de la escalera paralela es al menos peculiar, en lugar de ir de pie parecen ir recostados sobre la escalera.

Escalera de la estación Park Pobedi

No es demasiado difícil moverse por el metro sin conocer el idioma. En la taquillas normalmente se puede hablar en inglés. Para el mundial de futbol en 2018, el metro se preparó para acoger a pasajeros turistas. En las estaciones hay planos del metro escritos con letra latinas. Y por el sistema de megafonía del interior de los vagones se anuncia la siguiente estación primero en ruso y luego en inglés. Si eso no es suficiente siempre se puede llevar la cuenta de las estaciones. Un consejo para orientarse con la megafonía; si la voz que se escucha es de mujer nos indica que nos estamos alejando del centro de la ciudad y en la línea circular que estamos haciendo el recorrido de manera contraria a las agujas del reloj. Si la voz es de hombre nos acercamos al centro o giramos en dirección de la agujas del reloj. Sobre las puertas, en el interior de los vagones, hay paneles luminosos con diagramas de la línea, salvo en los vagones antiguos.

Diariamente por el metro de Moscú circulan unos 6000 vagones. No todos son iguales, conviven 5 generaciones de modelos con edades distintas. Casi todos ellos conservan la misma disposición en el interior. En el último modelo esto no ha sido así por lo que han recibido muchas críticas por parte de los usuarios. Acostumbrados a ocupar los mismos espacios y a utilizar las barras de manera instintiva al sentir el movimiento del tren mientras están de pie concentrados en la lectura…. También pueden verse trenes de apariencia “retro” o con decoraciones especiales  en conmemoración de un hecho histórico, alguna festividad o dedicados a un colectivo profesional. La manera favorita de los moscovitas de aprovechar el tiempo durante el viaje ha sido siempre la lectura. Era habitual ver a todos los pasajeros del vagón con un libro en las manos. En los últimos años el libro clásico ha sido sustituido por el electrónico o por el teléfono móvil. Los vagones modernos cuentan con enchufes para recargar estos artilugios.

Las escaleras mecánicas que parten de la sala central normalmente llevan a la calle. Para hacer trasbordo es bueno mirar al suelo y buscar las baldosas en las que están indicadas las líneas a las que se puede llegar. Esto es mejor que buscar letreros indicativos para leer. A diferencia del metro de Madrid, en los trasbordos hay que pasar por los andenes de otras estaciones y prestar atención al cambio de nombre de la estación por el hecho de estar en otra línea.

Para los moscovitas las líneas se nombran por su color, no pregunten el numero de línea porque seguramente el interrogado tendrá que mirar el plano con ustedes. O buscar en su telefono móvil la valiosa aplicación Yandex metro en la que se indica el recorrido y el tiempo. (En ruso y en inglés). El funcionamiento de la red móvil y wifi varía dependiendo de la compañía con la que se tiene contratado el servicio. En algunas estaciones y vagones hay wifi libre, en otras no.

Las entradas del metro están normalmente en edificios singulares o forman parte de otros edificios. También se puede acceder a ellas desde  algunos  de los pasos subterráneos que existen para cruzar las calles. Subterráneos que pueden tener 10 ó 12 salidas y en ellos encontrar todo tipo de tiendas. Para los amantes de la geología, en el metro podemos ver gran variedad de granitos y mármoles en pavimentos y paredes originarios de diversos puntos del país. Muchos de ellos fueron elegidos por contener restos fósiles.

No se puede estar en Moscú y no visitar su metro. Orgullo de los moscovitas por su eficacia y belleza. Símbolo de tiempos pasados de los que ni puede ni debe evadirse. De nuevo, el mismo concepto en el que las artes se unen y ponen su trabajo a disposición de las necesidades de los ciudadanos con el fin de que nadie olvide quienes son y de donde vienen. El metro de Moscú es mucho más que un sistema eficaz de transporte. Es un museo subterráneo que merece ser visitado por el simple placer de admirar su belleza. Mi consejo acudir a todos los lugares sin prisa para poder ver las estaciones con calma. Decoradas de manera temática e independiente, cada una a su estilo, con esculturas, pinturas, mosaicos…. Un aula abierta que nos muestra la historia, la literatura, la ciencia o la geografía del país.

Caminarás por el mundo entero solo con un hacha (Proverbio ruso)

El hacha es una de las herramientas más antiguas que el hombre empezó a fabricar, primero con piedra y luego con hierro han sido fundamentales en la evolución y supervivencia del ser humano. Hoy en día todavía es muy utilizada en algunos lugares. ¡Qué se lo digan a los aizcolaris vascos! que han hecho de su uso un deporte y un espectáculo . Otros que se pueden juntar con los rusos y caminar por el mundo sólo con un hacha.

Mucho entrenamiento en su uso han necesitado los rusos para vivir en sus tierras llenas de árboles hasta conseguir ser capaces de fabricar cualquier cosa solo con un hacha. Adquirieron la habilidad necesaria para construir sus viviendas sin necesitar otro material que no fuera la madera y sin utilizar otra herramienta que no fuera el hacha. No necesitaban clavos ni tampoco sierra, ni ladrillos, ni piedras. Ellos en un plisplás se ponían a talar árboles y lo mismo levantaban una casa que una Iglesia.

Según dice una leyenda, un sólo hombre, Néstor el carpintero, levantó la Iglesia de la Transfiguración utilizando sólo un hacha. Cuando acabó su trabajo lanzó la herramienta a las profundidades del lago Onega ( y allí debe estar todavía) mientras gritaba al viento: “No la hubo, y no habrá otra iglesia como esta”. ¡Normal! hay que tener una habilidad excepcional en el manejo de la herramienta y una persistencia y tenacidad más excepcional todavía para construir solito una estructura de 37 m. de altura. ¡Ah! y dedicar a esta labor toda la vida. No iba el hombre a perder tiempo en hacer viajes a la ciudad para comprar clavos y cosas de esas. ¡Con lo grandes que son las distancias en Rusia y lo malos que son los caminos!

Kizhi Pogóst (Ки́жский пого́ст) es un conjunto arquitectónico situado en una isla del lago Ónega y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Construido en el siglo XVII, el pogóst es famoso por la belleza de la Iglesia de la Transfiguración (22 cúpulas), la Iglesia de la Intercesión (9 cúpulas) y el campanario.

L.N.Tólstoi debía tener mucha razón cuando dijo que “un ruso con un hacha lo mismo podía construir una casa que hacer una cuchara”. El hacha fue la herramienta indispensable con la que el hombre pudo someter al bosque para su supervivencia. Algo que supieron bien los viejos eslavos; si en su antigua mitología el mundo era representado por el Roble ¿Qué arma debía tener el poderoso Perún? El Dios que representaba el bien, que todo lo controlaba y que podía talar el mundo cuando quisiera ¡Un hacha!.

En tiempos en los que se fundamentaba la identidad del nuevo grupo social frente a los vecinos, el hacha también fue necesaria como arma para la defensa, aprender su manejo en este campo era algo totalmente imprescindible, tanto es así que hasta hace poco el soldado ruso todavía aprendía su manejo en la lucha aunque no de manera evidente. El hacha aparece escondida en la versátil pala que caracterizó a los soldados rusos del siglo XX. ¡Cosas del ingenio ruso! Una pala que por su diseño, lo mismo puede cavar trincheras, que bien afilada corta árboles con los que construir barcazas para cruzar ríos y levantar refugios o hace agujeros en el hielo para pescar. Un 2 en 1 que diríamos ahora. Ni que decir tiene que es mejor que cuchillos y bayonetas para proteger la vida cuando ya no quedan balas en el fusil.

Desde la infancia los habitantes de la vieja Rusia aprendían a manejar el hacha para conseguir la habilidad necesaria con ella para su supervivencia. Como dice algún que otro dicho hacer una cuchara con un hacha es trabajo de niños. De un hacha bien utilizada y con la que se ha trabajado mucho se puede hacer hasta una rica sopa como nos recuerda otro de los tradicionales cuentos. En fin, una herramienta con la que se puede cazar, despedazar el animal, cortar la corteza de los árboles para hacer zapatos o beber su savia como es el caso del zumo de abedul. Y con ella, como no podía ser de otra manera, se cubría lo que se supone una de las primeras necesidades de un ser humano, el refugio donde sobrevivir. Algo que en ese clima es más importante que la comida, unas horas de más a la intemperie durante el frio invierno es suficiente para perder la vida.

Bueno, más que en un plisplás, lo de construir una vivienda adecuada para la familia llevaba más de un añito. Los árboles se talan en invierno durante la época de reposo en el crecimiento por ser cuando menos savia circula por el árbol y menos resina tiene. Otra ventaja del invierno es que al ser el momento de descanso del árbol es casi inmune a enfermedades, a parásitos y a bacterias con los que puede enfermar. Por tanto la madera obtenida no corre el peligro de pudrirse una vez instalada en la casa ni tampoco agrietarse al secarse. Los ancestros ya aprendieron a distinguir los mejores ejemplares y más adecuados para la construcción; no se deben utilizar ejemplares con apariencia no sana y cuánto más rectos sean los troncos mejor. Como el abedul, muchos árboles pierden las hojas y se secan sus ramas pequeñas lo que hace más fácil su manejo y almacenamiento. El frio y los caminos congelados hacen que también sea más fácil su transporte en los trineos. Conocimientos que fueron adquiridos muchos siglos atrás basados en la experiencia y se han ido transmitiendo de padres a hijos. Los rusos aprendieron así a elegir las mejores especies de sus bosques para construir sus viviendas. Abetos, pinos, alerces y abedules dependiendo de la utilidad eran sus preferidos por durabilidad y resistencia. Una vez cortados y trasladados al poblado había que dejar secar los troncos cortados durante el verano. ¡Ah! y algo que más pertenece al mundo de la superstición que de la biología. No deben utilizarse para una vivienda los árboles que se encuentran en los cruces de caminos así evitarás peleas y discordias entre los miembros de la familia.

Los viejos eslavos vivían en clan y raras veces salían de él. Algunas de sus labores se realizaban en grupo, entre ellas la tala. Campesinos que en invierno tienen menos labores que hacer en el campo y más tiempo pueden dedicar al trabajo en el bosque.

Una última curiosidad lingüística. Cuando escuchen a un ruso decir que “tala” una casa no se imaginen que va a dedicarse a cortar a la mitad con un hacha su isbá de madera. Desde tiempos remotos por la importancia del hacha y de la preparación del material utilizaban el mismo verbo para todo el proceso de construcción. Una costumbre que todavía persiste entre los que se dedican a construir casas de madera.

Normalmente en los cuentos tradicionales, el hacha aparece como una sencilla herramienta y a veces tiene atributos mágicos. El hacha es un talismán que transmite la sabiduría de los antepasados y que bien utilizado protege del frio, de las bestias del bosque y de los enemigos que perturban la paz de la tribu. También recuerda la necesidad de encomendarse a los antiguos dioses para resolver los problemas cotidianos en ese lenguaje oculto de la doble fe. Un utensilio necesario para la supervivencia del grupo que también forma parte de la simbología rusa.

¡Mucho debían de temer a las encrucijadas los antiguos eslavos porque hoy en día no es la única superstición que perdura en tiempos modernos sobre esquinas o cruces de caminos en Rusia!. ¿Lo de talar casas será un primitivo antecedente del uso del perfectivo en ruso? ¡La mentalidad del idioma! Una de las complicaciones para los estudiantes del idioma ruso es la peculiaridad en el uso de los verbos imperfectivos-perfectivos. El ruso divide los verbos en 2 grupos aquellos en los que la acción esta en proceso y los que ya se ha obtenido el resultado. Aplicando la lógica de la gramática rusa, algo que a veces no parece demasiado lógica para los no rusos, puedo entender que la acción de construir una casa era un largo proceso que comenzaba con la elección de los árboles y terminaba cuando la vivienda estaba lista para ser habitada. Consideraban la tala como el principio necesario para la construcción, talando seguían construyendo. ¡Sólo cuando la casa estaba terminada obtenían el resultado y ya podían utilizar el verbo perfectivo! Menos mal que encontraban los árboles crecidos y no iniciaban la “tala” con su nacimiento.

Si tienes un día para cortar un árbol,

dedica la mitad del tiempo para afilar el hacha.

Proverbio ruso

¿Un horno o una estufa?

Uno de los protagonistas de las antiguos poemas medievales y de los cuentos tradicionales, el bravo Iliá Murometz se pasó 30 años tumbado sobre la estufa de su casa antes de convertirse en salvador de Rusia. No es que el muchacho fuera vago, parece ser que una enfermedad le impedía caminar y dormir sobre el horno fue su curación. El que si era algo perezoso, fue el campesino Yemelian que utilizó el horno como vehículo de transporte por los cielos de Rusia para ir a recoger leña en algún otro cuento. La vieja Yagá recibía a los invitados cómodamente tumbada sobre el horno y les recordaba que serían cocinados en él de no ver cumplidos sus deseos. Las abuelas podían leer el futuro en las cenizas y las niñas pedían marido a su mágico fuego. En algún otro cuento el horno se convertía en protector y consejero del protagonista. Las novias se preparaban y salían para casarse desde el rincón de la casa donde vivían protegidas por el horno. Su calor recibía a los niños recién nacidos y sus cunas se colgaban del techo de la vivienda lo suficientemente cerca de él y alejadas de la puerta para estar siempre calentitos. Hasta el “Domovoi” o duende protector de la casa tenía su espacio particular cerca del horno, normalmente en sus cimientos.

No existe una representación de una casa tradicional rusa sin que aparezca este singular elemento. Indiscutible protagonista de la vivienda familiar, nos recuerda el cariño con el que cocinaban las abuelas sobre él y sus viejos trucos para hacer más fáciles las tareas del hogar. Las cenizas del fuego se utilizaban para lavar y blanquear la ropa en una tinaja de madera que siempre estaba a su lado para mantener el agua caliente. Pequeños rescoldos de leña que se utilizaban para colocarlos alrededor de cualquier parte del cuerpo ante un ligero dolor, una vez enfriados debidamente. Hierbas medicinales puestas a secar en ramilletes junto a frutas y bayas dando un agradable olor a la vivienda. Cualquier rincón del horno o la estufa rusa está pensado para mejorar el bienestar en el hogar y la comodidad de la familia.

Los viejos eslavos ya sabían que lo más básico y principal de una vivienda es un buen sistema de calefacción. Sin ella, en el interior se pueden alcanzar temperaturas incompatibles con la vida. Había que conseguir una fuente de calor que superara la diferencia de 60º ó más con el exterior en humildes construcciones de madera. Hace más de 1000 años que el “ingenio ruso” ideó su propio sistema para poder hacer fuego en el interior de sus casas: “El horno o estufa rusa”, en ruso Печь (Piech) aunque normalmente es más fácil escuchar o leer la palabra con un sentido mucho más cariñoso, es decir con su diminutivo Печка (Piechka). ¡Ah! y una misma palabra en ruso para 2 objetos diferentes en español. Para nombrar un horno no tradicional hay que utilizar otro sustantivo.

Visitando el interior de un horno ruso

Desde la sencilla bóveda de piedra donde se encendía el fuego con anterioridad al siglo VII hasta la multifuncionalidad de la estufa tradicional del siglo XVIII construida en ladrillo refractario ha sido siempre el elemento principal en la construcción y diseño de las viviendas. Por obtener un mejor rendimiento de su funcionalidad y disposición ha marcado los hábitos domésticos; ha influido en costumbres y en la manera de procesar y conservar los alimentos. Ha sido fuente de iluminación principal en las largas noches invernales, ha cuidado de la salud y facilitado la higiene y se ha dormido sobre él. Ha vaticinado el tiempo con el sonido de su leña al arder, ha servido para hacer conjuros mágicos con la intención de mejorar las cosechas, ha protagonizado refranes y dichos populares e incluso ha cobrado vida en los tradicionales cuentos. En definitiva, ha sido un elemento imprescindible para la supervivencia y por ello se ha hecho con un importante lugar en la tradición, convirtiéndose por derecho propio en un símbolo de identidad cultural.

Nadie puede imaginar una vivienda tradicional rusa sin estufa, en muchas ocasiones era lo primero que se construía. Una vez construido el horno se levantaban las paredes exteriores de madera y el tejado, “La casa se empieza por la estufa” dice un viejo dicho. Entre otras razones, la estufa rusa es muy pesada y necesita cimentarse sobre una base de piedra o ladrillo diferente a la de la casa. Situada en el centro de la vivienda, distribuía el calor por todo el interior. Una de las profesiones mejor pagadas y más valoradas fue la de constructor de estufas o “pechniki” (Печники) El resultado de su trabajo debía cumplir con los siguientes requisitos; primero, una buena combustión para evitar la concentración del monóxido de carbono en el interior de la vivienda; en segundo lugar, ser lo suficientemente grande para que los niños y ancianos de la familia tuvieran un lugar cálido y acogedor para dormir; tercero, un alto poder calorífico con un bajo consumo de leña; en cuarto lugar, la disposición de tuberías y chimenea para que no revoque con el viento el humo al interior de la vivienda; y quinto, que la estufa sea bonita.  El consumo de leña pasó a un segundo plano cuando en el siglo XVI empezaron a construir las chimeneas de “humo blanco”. Anteriormente se construían sin chimenea exterior, las estufas de “humo negro” llamadas así porque llenaban de hollín las paredes del hogar. Pero había que prestar atención a esas marcas de hollín porque nos podían decir si la mujer encargada de encender la estufa era especialmente habilidosa y sabia con su tarea. Después de la construcción, la estufa y su utilización pertenecía por completo a la mujer en la vida familiar. El hollín debía permanecer solo en la parte alta de la casa por encima de la pequeña ventana de ventilación del tamaño de un tronco, situado en la parte superior de la pared. Si no era así, la estufa o estaba mal encendida o su construcción había sido defectuosa. Con mayor poder calorífico estas estufas eran peligrosas por su facilidad para hacer saltar pequeñas chispas de fuego al interior de la casa de madera y por la acumulación de gases tóxicos. Sin embargo tenían otros beneficios; con ellas se ahumaban los alimentos para su almacenamiento, simplemente colgándolos del techo de la vivienda y consumían menos leña. Su coste de construcción era menor al no necesitar una cimentación independiente pues pesaban menos que las estufas de “humo blanco”. Se aprovechaban también las propiedades desinfectantes del humo para la madera y sus propiedades curativas si se añadían al fuego determinadas hojas y ramas de plantas medicinales. Persistieron en el ámbito rural y en las casas de baños incluso después de la prohibición de su construcción en las ciudades por parte del zar Pedro I.

Dibujo del interior de una vivienda con estufa de humo negro y el hollín bien distribuido

La estufa tanto de “humo blanco” o de “humo negro” siguió siendo el elemento principal de la vivienda y también el que más preocupaba a la hora de decorar el hogar. La vida cotidiana se realizaba en torno a ella y era más importante la apariencia externa y funcionalidad de la estufa que la del resto de los muebles. A su alrededor se distribuían las estancias y los diferentes quehaceres domésticos. Debía tener las suficientes repisas donde secar los guantes y algo de ropa, un espacio específico para colocar el samovar, los “pechniki” habilidosos dejaban una trampilla para conectar su chimenea a la del horno y así tener siempre agua caliente para beber una reconfortante taza de te sin que la estancia se llenara del humo del samovar. Bancos de día que se convertían en camas por las noches para los diferentes miembros de la familia, además del lugar privilegiado del “altillo”. Estantes que servían para guardar objetos o se utilizaban a modo de escaleras, todo ello en el lado masculino, es decir el lado de la puerta de la vivienda, normalmente el lado izquierdo. Al otro lado se escondía el rincón femenino, entre el horno y la pared más alejada de la puerta. Era el lugar más caliente de la casa, donde la mujer cocinaba, lavaba la ropa, dormían los más pequeños, se guardaban valiosos enseres domésticos y la mujer realizaba sus labores artesanales de hilado y costura. Mejor iluminado por el fuego su situación facilitaba también el uso de la rueca y hacía el trabajo de la mano derecha mucho más cómodo. Existía la creencia de que una casa no debía tener una orientación diferente si en ella habitaba una mujer habilidosa y trabajadora. Hasta la decoración de la chimenea exterior era una preocupación para los habitantes de la vivienda que debían evitar la formación de nidos que bloquearan la salida del humo y la entrada de agua o nieve.

El secreto de la “estufa rusa” es la pared que se construye alrededor del crisol, con ella se obtiene una cámara por donde circula el aire a una temperatura de 200 º C, suficientemente potente para mantener caliente las paredes exteriores construidas con ladrillo refractario. Una coraza sobre el crisol de no memos de 9 filas de ladrillo de alto. Y que por dentro es un laberinto de tuberías que dan hasta 3 vueltas alrededor del crisol y conectan trampillas y tiros antes de tomar la definitiva posición vertical.

Una estufa bien construida debía tener un crisol lo suficientemente amplio para que la persona más grande de la vivienda cupiera dentro tumbada y la boca tenía que ser cómoda para entrar y salir de él, con una altura mínima de 6 ladrillos. Retiradas las brasas y limpio el horno se rociaban las paredes con agua y se conseguía vapor. Todos estos preparativos servían para meterse dentro y convertían al horno en algo parecido a una minisauna individual. Una costumbre muy arraigada en la vieja Rusia, ya que el calor y el vapor era beneficioso para los huesos y no todo el mundo podía ir a una “casa de baños”. A veces la distancia, otras veces la comodidad de no salir de la vivienda hicieron que con la construcción de una “buena estufa”, los rusos se autococieran los sábados en sus casas, sobre todo en el ámbito rural. Así podían asistir limpitos a los servicios religiosos de los domingos. La “Bannia” o sauna rusa forma parte de los hábitos higiénicos del país desde muchos siglos atrás y es la encargada de limpiar el cuerpo y el alma a base de sudar y eliminar todo tipo de toxinas. Además de tener propiedades beneficiosas para el organismo sobre todo en un clima tan frío.

Hasta el gato tiene su lugar en una estufa rusa. Una pequeña trampilla que sirve para limpiar la ceniza del horno da al gato de la familia la oportunidad para escabullirse al exterior de la vivienda, pasear a su antojo y cumplir con sus necesidades además de comunicar con un lugar muy interesante. Debajo del suelo hay un espacio bien ventilado que normalmente se utiliza de almacén de alimentos, donde el trabajo del gato como cazador de ratones es fundamental.

¿Horno? ¿estufita?, en ruso piechka, sustantivo femenino y en diminutivo. Con la responsabilidad de proteger, curar, alimentar, aconsejar y salvaguardar el bienestar familiar…. ¿De qué estamos hablando? ¿de un horno-estufa o de una madre?. Ese debe ser el papel del horno en la extraña simbología cultural rusa.

Una casa sobre patas de gallina

Continuación de Babá Yagá pata de hueso

Narrados de manera sencilla, el pueblo con su tradición oral siempre supo proteger y transmitir el legado de los viejos eslavos para entregárselo a generaciones futuras. El mundo fantástico e imaginario de los cuentos como fuente de inspiración inundó las artes, acaso ¿fue una respuesta a las preguntas que se hacían en esos momentos los científicos e historiadores acerca del origen de Rusia y de su identidad nacional?.

Los niños españoles conocimos a la Bruja más bruja de todas las brujas de Rusia allá por el año 1976, a través de un programa de televisión infantil titulado “Un globo, dos globos tres globos” nos contaron el cuento de Vasilisa la Bella, y a través de la música de Mussorgsky nos mostraron la peculiar casa donde vive la famosa bruja rusa.

La extraña casa sobre patas de pollo, al igual que su dueña está llena de simbolismo y de mensajes ocultos.¡No podía ser de otra manera! .Dependiendo de la faceta de Babá Yagá que se quiere resaltar en cada uno de los cuentos se utilizan  diferentes atributos tanto de la casa como de la dueña que se van añadiendo o suprimiendo.

Hucha en madera de abedul. 2020

En el cuento de Vasilisa la Bella, el papel de la bruja es el de una “sacerdotisa” o “diosa” que debe iniciar a la niña en una nueva etapa de su vida, una celebración del paso de la infancia  a la edad adulta. En el interior de la vivienda siempre aparece como elemento clave el horno, algunas de las viejas creencias y supersticiones tienen mucho que ver con este objeto. Imprescindible en la vida familiar, incluso hay un lugar sobre él que se utilizaba para que el niño o el abuelo de la familia durmiera a su calor. Siempre encendido para mantener la vivienda caliente y dispuesto a ser utilizado para procurar el alimento. Algunas veces era lo primero que se construía y alrededor de él se levantaban las paredes de madera de la vivienda. Una de las profesiones mejor valoradas en la antiguedad era la de constructor de hornos. Los campesinos sabían el tiempo que hacía fuera o el tipo de viento simplemente viendo como se consumía la leña en su interior. A veces, controlando su calor, era utilizado para curar enfermedades. El enfermo entraba en el horno para recibir un “baño de calor”. Para introducir en el horno a los bebés o a los niños pequeños, las madres se ayudaban con la maja, ¡Sí! ¡Eso que Babá Yagá utiliza para remar mientras vuela en su almirez!, Una costumbre que derivó en la sauna o baño ruso y que hoy  presume de ser muy recomendable y  beneficioso para la salud.

Los eslavos adoraban ídolos en santuarios que se encontraban en la espesura del bosque.  Los “templos”  podían estar cercados y su atributo habitual era una hoguera temporal o permanente. La casa se transforma en ese cuento en el templo donde se realizaba el antiguo ritual. El horno sobre el que normalmente espera la bruja recostada al visitante sustituye a la hoguera  y la amenaza de devorar al invitado puede entenderse como los alimentos y regalos que se hacían a la diosa a modo de ofrenda y las pruebas y el regalo final de Babá Yagá,  la ceremonia en sí. 

La casa de Babá Yagá, aunque tenga patas siempre se encuentra en lo más espeso del bosque, está rodeada de una terrorífica valla construida con huesos y cráneos humanos que bien pueden representar al resto de la tribu.

Casa de Babá Yagá construida con galletas de gengibre. Moscú 2019

Mas o menos esta es la explicación que aparece en la obra del lingüista y antropólogo ruso Vladímir Yákovlevich Propp, en su obra Morfología del cuento, publicada en  1928 donde clasificó los cuentos tradicionales y analizó sus personajes, viendo que casi todos ellos cumplían una serie de puntos y  funciones recurrentes.

A los rusos les gusta esconder las cosas para leer entre líneas con mensajes cifrados y sobre todo tienen mucha práctica a la hora de leer esos códigos. ¡Es lo que se consigue con tantos siglos de censura!

Azucarero Casa de Babá Yaga en porcelana tradicional de Gzel. 2020

Realmente Babá Yagá y su casa tienen mucho que ver con los rituales de enterramiento de los viejos eslavos. Entendían la muerte como una transición a otra vida y se creía que el alma, si no recibía una ceremonia de despedida, no le sería permitido acceder al Nav. Sin embargo, la forma en que el alma dejaba el cuerpo también estaba relacionada con la forma de vida que se había llevado: las almas “puras” se iban rápidamente y las de los “impuros” con lentitud. Según las palabras de muchos cuentos, el éxito de la misión encomendada al héroe del cuento sólo  es conseguido por aquellos que conservan un alma limpia y pura.

Los antiguos eslavos creían que el mundo de los muertos estaba separado del mundo de los humanos por un río pestilente llamado Smoródina. La única forma en que un alma podía cruzar el río era a través del puente Kalínov, que ardía en llamas y estaba habitado por una bestia. El papel de la bestia era el de poner a prueba al alma antes de su encuentro con la diosa del destino. Babá Yagá, la dueña del bosque, la gobernante de los animales y las aves, la que guardaba las fronteras del “otro reino”, vive al borde del bosque, o en lo más profundo de su espesura. ¡Para llegar a su casa siempre hay que cruzar un río o la mayoría de las veces una peligrosa, oscura y maloliente ciénaga!.

Baba Yaga no solo protege la frontera al otro mundo es también la conductora del alma en ese camino.  Ayuda al héroe a entrar en el  lejano reino con  ayuda de ciertos rituales. “Casita, casita, gira 3 veces y coloca tu trasera hacia el bosque y tu puerta hacia mí” estas son las palabras mágicas que debe decir todo visitante que llega a la casa sobre patas de gallina para poder entrar en ella.  Al pasar la puerta,  lo recibe la Yaguina tumbada sobre el horno. Su interior es descrito como si fuera muy pequeño o la bruja muy grande  puesto que con su nariz toca el techo y con sus pies el suelo. En ningún cuento se dice que Babá Yagá sea un personaje gigante cuando está fuera de la casa o cuando realiza otra función.

En eslavo antiguo existe una palabra que comparte raíz con la palabra casa, “Domovina”,  cuyo significado es “ataud”. En ese momento ¿Babá Yagá es el muerto? Cuando Babá Yagá huele” al visitante es ¿su forma de distinguir el “espíritu ruso“, o distingue el “espíritu de un  ruso muerto“?¿ El  ritual de preparación del difunto no se parece un poco al baño que obliga a tomar al visitante antes de “cocinarlo en el horno“? 

Adorno de navidad fabricado en cristal. 2020

¡La comida! los familiares llevaban ofrendas en forma de comida a sus seres queridos al igual que ahora nosotros llevamos flores a los cementerios. Se han encontrado vasijas con restos de alimentos en los antiguos cementerios eslavos. Incluso a día de hoy, en Rusia, se mantienen costumbres peculiares con las comidas en el momento de la muerte. El día del enterramiento de un ser querido sus amigos y familiares se reúnen en torno a una mesa o al lado de la tumba para comer y beber “CON” el fallecido. Esta “celebración” recibe el nombre de “Paminka”, que deriva de la palabra recuerdo-memoria. El concepto de esta comida, es el de compartir con el fallecido y de acompañamiento en su viaje a la otra vida. No pueden faltar el vodka y una especie de tortitas elaboradas con harina de trigo. Recordad que la bruja vuela en la estupá, un chisme muy antiguo que sirve para moler el trigo. La “paminka” es un ritual todavía muy vivo en la actual sociedad rusa. Muy  ordenado por  jerarquía, en el que a la vez que se come y se bebe se habla y recuerdan anécdotas y vivencias de la persona que se ha ido. En este ritual, es necesario servir un vaso de vodka al fallecido, que nadie bebe y que se coloca cerca de una fotografía o de un objeto querido y personal del difunto,  junto a una vela encendida. El vaso se cubre con una rebanada de pan y se deja allí para que lo “beba el muerto“. Normalmente el alcohol tarda en evaporase un mes. A los 40 días, según la tradición ortodoxa se ofrece una misa por el difunto. Este ritual, es normal y de mucha importancia para  cualquier familia rusa con  muy ligera variación. Para los asistentes es una manera de “ayudar a morir” al ser querido y facilitar la transición. A lo largo de la historia se ha ido simplificando, en cementerios antiguos del sur de Rusia y de Ucrania se pueden ver mesas y bancos sobre las tumbas para que se pueda realizar cómodamente, porque puede ser bastante largo. Cada asistente debe hablar y contar algo sobre la persona fallecida, su mejor recuerdo o como se conocieron. No sólo se realiza el día del enterramiento, de manera más sencilla y menos multitudinaria el hecho de comer y beber “con el muerto” puede repetirse en fechas señaladas.

Los antiguos pobladores de la Vieja Rusia, creían que el espíritu de los muertos seguía viviendo en el Nav, donde a veces se convertían en espíritus protectores de la naturaleza o de la tribu. Este era uno de los principios más fuertes de su sociedad y derivó en un culto a los antepasados. Los rituales de enterramiento sufrieron variaciones por influencias con otras tribus pero hubo 2 maneras muy generalizadas. Una más  propia de las tierras del sur y de la cuenca del Volga posiblemente de origen escita.  Levantaban un túmulo o Kurgán en lugar de tumba. Con la persona se enterraban objetos valiosos y animales, particularmente el caballo del finado,  para que pudieran ser utilizados en la otra vida.

Las tribus del norte, por  características climáticas, ya que debe ser muy difícil eso de cavar la tierra congelada optaron por la cremación . En las características de este ritual se ambienta la casa sobre patas de gallina en la que vive la abuela Yagá.

Para incinerar a los difuntos se levantaban unas plataformas de cremación que se colocaban sobre pilares que a falta de piedras se construían con troncos de árboles. Las cenizas del difunto se depositaban en vasijas dentro de lo que se llama la “casa de los muertos” que también se levantaba sobre pilares. El aspecto de estos pilares que muchas veces se realizaban con tocones que mantenían las raíces del árbol se asemejaba a las patas de las aves. La zona es rica en manantiales y fuentes de agua, con la llegada de la primavera, los pilares recibían un tratamiento especial para evitar a insectos y  pequeños animales. El insecticida se aplicaba ahumando con hierbas los troncos, lo que les daba un color más oscuro. El verbo ruso fumar ( курить- kurit) proviene de una palabra antigua que significa literalmente generar humo y que comparte raíz con курица- kuritza, gallina. Ya hemos desentrañado el origen de las patas de gallina de la casa de la bruja.

La situación y orientación de las casas de muertos era también importante. Se situaban alejadas del poblado, en la espesura del bosque. Los viajeros podían utilizar estas casas como refugio cuando se perdían o cuando las condiciones climáticas les impedían llegar al poblado. El hecho de encontrar una de estas casas con alimentos dispuestos a ser consumidos en medio de una tormenta invernal podía suponer la diferencia entre la vida y la muerte. Utilizarla  como refugio para los vivos en caso de necesidad se interpretaba como una ayuda y protección por parte del mundo de los muertos. La casa carecía de ventanas y su puerta estaba siempre orientada hacia la espesura del bosque y en dirección contraria al poblado. De esta forma el visitante de la casa tenía que rodearla para poder entrar. ¡Ya entiendo la frasecita que manda girar a la casa!. Su construcción era sencilla, planta rectangular y tejado a dos aguas.

Esta forma de enterramiento se mantuvo hasta finales del siglo XI en las tierras del norte, en los siglos en los que se practicó la doble fe cuando algunos rituales paganos se mezclaron con los nuevos ritos cristianos. Las casas no se destruyeron, la mayoría se abandonaron y por las condiciones climáticas y sus materiales de construcción fueron desapareciendo poco a poco.

En la actualidad, todavía pueden verse reminiscencias de las casas de muertos en los cementerios cristianos rusos. Hasta el siglo XX, muchas de las cruces de las tumbas fabricadas en madera o forja  por costumbre eran cubiertas por un pequeño tejado a 2 aguas.  Una céntrica Iglesia de Moscú construida en el siglo XVII recibía el nombre de San Nicolás el Milagroso sobre patas de gallina, al estar levantada sobre pilares por estar cerca de un canal de agua. Desgraciadamente fue derribada en 1938.

San Nicolás el Milagroso sobre patas de gallina

Babá Yagá,  es tan complicada y compleja como los rusos. Sus ayudantes, los 3 jinetes o los 3 pares de manos….. ¡Fú,fú,fú! Si los rusos hacen todo lo importante 3 veces y escriben los cuentos para que tengamos que leerlos también 3 veces para dar 3 interpretaciones distintas… ¡Deben aburrirse mucho en las largas tardes invernales y les da tiempo a pensar mucho (3 veces) en como van a complicar la vida a los no rusos y poner a prueba su paciencia!

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