Madrid y los pintores madrileños en el Museo de L’Hermitage de San Petersburgo

Jorge Martín Quintana, profesor e historiador

Presentación

El final del mes de enero nos sorprendía con la noticia de la posibilidad de que Madrid se convirtiera en sede de una delegación del Museo l’Hermitage de San Petersburgo. A raíz de la misma, se sucedieron con gran rapidez nuevos acontecimientos como la reunión mantenida entre el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida y el embajador de Rusia de España o la reunión con los promotores que buscan abrir una filial del museo ruso  en España para ofrecerse como sede de la misma.

No hace falta decir lo que la apertura de dicha filial tendría para Madrid, especialmente, para algunas áreas que, estando en boca de todos, como Madrid Nuevo Norte, luchan por hacer de las mismas, espacios vivos y cálidos que hagan del conjunto de Madrid una ciudad habitable y acogedora.

Es por ello, que un equipamiento cultural como es un museo contribuirá, sin duda, a dinamizar amplias zonas de Madrid, con un turismo de calidad que propiciará el desarrollo de sectores económicos y sociales auxiliares y que, en definitiva, hará que el corazón de nuestro querido Madrid siga bombeando.

A modo de bienvenida a todos estos ilusionantes proyectos, proponemos una visita al Hermitage, descubriendo la presencia de Madrid en el museo que fuera fundado por Catalina, la Grande.

Barroco

Empezamos con una serie de pinturas del pintor madrileño Francisco Collantes (Madrid?, h. 1599-?, 1656)., ocupado, especialmente, en la decoración del palacio del Buen Retiro. En el Museo del Hermitage de San Petersburgo encontramos un Paisaje con ruinas (hacia 1634) y un San Juan Bautista en el desierto (hacia 1630) que ingresó en el museo en 1834, procedente de la colección de Juan Miguel Páez de la Cadena y Seix (1772 – 1848), embajador en Rusia desde la segunda mitad de la década de 1820 hasta 1834, período en el que conocería al literato Alexander Pushkin al cual, el embajador español, le inspiró el personaje homónimo de su Eugenio Onegin.

Por su parte de Sebastián Herrera Barnuevo (Madrid, 1619-1671), nombrado maestro mayor de Obras Reales en 1662, tenemos un retrato de Carlos II, niño. Herrera Barnuevo se había encargado de las arquitecturas efímeras erigidas en 1649 con motivo de la entrada de doña Mariana de Austria, segunda esposa de Felipe IV. Años más tarde, en 1667, fue nombrado pintor de cámara y, en 1670, conserje de El Escorial.

De Francisco Camilo (Madrid, 1615-1673), hijo del pintor florentino Domenico Camilo, el cual participó en la decoración del monasterio de El Escorial, el Hermitage conserva una Asunción de la Virgen (1666) adquirida en 1814. En Madrid trabajó para distintos conventos, como el de San Felipe el Real, el de Antón Martín o los capuchinos de la Paciencia. En la provincia de Madrid, realizó algunas obras para la cartuja de El Paular – hoy en el Museo del Prado – el convento de capuchinos de El Pardo y para la iglesia de Santorcaz. Asimismo, ejecutó diversas obras  para el  Alcázar de Madrid, algunas desaparecidas, como las Fábulas de Ovidio, realizadas junto a Julio César Semini,

Del madrileño Simón  de León Leal (Madrid, c. 1610-1687)​ tenemos el Triunfo de san Norberto, muy similar al descrito por Antonio Palomino en 1797 el cual situaba en el altar mayor de la iglesia del convento de premonstratenses, erigido en la actual plaza de los Mostenses. El cuadro del Hermitage, de 171×121 cm, habría sido ejecutado entre 1675 y 1685. Ingresó en el museo ruso en 1926 y habría estado, hasta ese momento, en el Palacio Gatchina construido entre 1766 y 1781 para el Conde Grigori Orlov, favorito de Catalina la Grande.

Terminamos la presencia de pintores madrileños del Barroco en el Hermitage con la figura de José Antolínez (Madrid,1635 –1675), uno de los principales representantes de la generación de pintores activos en Madrid inmediatamente posterior a la de Juan Carreño de Miranda y de Francisco Rizzi y del cual, en el Museo de L’Hermitage, encontramos varias obras como son Santa María egipciaca en el desierto (1665 – 1668), El Bautismo de Cristo, El Descendimiento de la Cruz (ambos, entre 1660 y 1675) y La Anunciación (1665 – 1675).

El Madrid goyesco.

Encontramos dos grabados en cuyo título aparece el topónimo Madrid, ambos relacionados con las corridas de toros:

Por un lado, Trágica muerte de Pepe Illo (sic) en la arena, en Madrid datado en 1815 – 1816, obra de un grabador anónimo y que ingresó en el museo en 1924 y otro de Goya. En 1921, poco antes del ingreso del anterior, la Sociedad para el estímulo de las Artes, había donado Ligereza  y atrevimiento de Juanito Apignani en Madrid, en el que representa al famoso banderillero en el momento de la ejecución del “salto del palo”. Como el anterior, está datado entre 1815-1816 y pertenece a la serie Tauromaquia.

Hacia el siglo XX…

Martín Rico y Ortega (El Escorial, 1833 – Venecia, 1908) fue un pintor especializado pintura de paisaje que nos deja obras como Vista de Guadarrama (1858) o La casa de Campo (1861). Considerado como uno de los más importantes paisajistas españoles de la segunda mitad del siglo XIX, Patio en España, óleo sobre lienzo de 51×42 cm. Depositado en el museo de San Petersburgo, se advierte el estilo y temática exótica de Fortuny. Tras haber formado parte de la colección de P.I. and V.A. Kharitonenko, pasaría por varios museos – como el Pushkin de Bellas Artes de Moscú – hasta ser depositado, en 1948, en el Hermitage.

Vicente Palmaroli y González (Zarzalejo, Madrid, 1834-Madrid, 1896), quien, además de pintor, fuera director del Museo del Prado entre 1894 y 1896 está representado en el Hermitage a través de su Bailarina (segunda mitad de la década de 1880).

Por último, a caballo entre los siglos XIX y XX, nos encontramos a Juan Espina y Capo (Torrejón de Velasco, Madrid, 1848-Madrid, 1933). Pintor y grabador español, especializado en el género de paisaje.

Juan Espina y Capo organizó, junto con Antonio Mencía García, el Certamen de Arte español en San Petersburgo, que se celebraría en la ciudad rusa en abril de 1900 y en que llegaron a exponerse 274 lienzos y 15 esculturas de diversas escuelas y autores españoles (Las “cartas rusas” de Sorolla http://www.gateravilla.es/las-cartas-rusas-de-joaquin-sorolla/ ). De este sagreño, el Hermitage guarda un Paisaje primaveral que pasa a formar parte de su colección en 1931.

Arte del exilio

Junto a las litografías mencionadas más arriba, son dos los cuadros en cuyo título aparece explícitamente el topónimo “Madrid”, obra ambos de Julián Castedo Palero, elegido en  1934, miembro de la Comisión Fiscal de la Sociedad de Fomento de las Artes (ABC, 21 de febrero de 1934, pág. 34) y Jefe de Negociado del Cuerpo Pericial de Aduanas depurado en 1939 en virtud de la Ley de 10 de febrero de 1939.

Castedo Palero tituló ambos cuadros Madrid, cuyas dimensiones, en un caso son de 56×76 cm y, en el otro, de 80×123 cm. y, asimismo, ambos ingresaron en el Hermitage en 1948, provenientes del Museo Estatal del Nuevo Arte Occidental de Moscú.

Conclusión

Como podemos advertir, L’Hermitage contiene algunos pedacitos de Madrid a través de los pintores naturales de la ciudad o la provincia o de las vistas y momentos vistos y vividos en esta tierra: quizá, pronto sea Madrid testigo de un hito tan importante como la apertura de una filial del museo de San Petersburgo en la misma.

El refugio del ermitaño

<p class="has-drop-cap" value="<amp-fit-text layout="fixed-height" min-font-size="6" max-font-size="72" height="80">Leyendo el periódico de hoy,  una noticia me ha sorprendido. No puedo comprender como alguien puede rechazar una propuesta así, pero los políticos a veces tienen razones que el resto de los mortales desconocemos.Leyendo el periódico de hoy,  una noticia me ha sorprendido. No puedo comprender como alguien puede rechazar una propuesta así, pero los políticos a veces tienen razones que el resto de los mortales desconocemos.

El Museo del  Ermitage de San Petersburgo cuenta con mas de 3 millones de piezas. lo que le convierte en el   museo más grande del mundo. En este caso la cantidad no está reñida con la calidad, y su colección de pintura está considerada una de las  mejores,   a la que hay que sumar esculturas, objetos decorativos, joyas, piezas arqueológicas, armas y monedas antiguas. Por si esto fuera poco, el visitante también tiene que dedicar tiempo a admirar el edificio donde se expone tan magnífica colección, el mobiliario y las lámparas. En la actualidad no de un solo edificio sino de los 5 palacios que ocupa el Museo. Dicen que si dedicáramos 1 minuto a cada obra en nuestra visita durante 8 horas al día, necesitaríamos 11 años para poder verlo completo.

Afortunadamente,  otros políticos  se han dado mucha prisa para ofrecer un espacio donde pueda ubicarse una sucursal de este magnífico museo. No se lo que ocurrirá, pero espero que la futura pequeña sede  encuentre su sitio y a mí Madrid…¡ me queda más cerca!. Sumar el nombre del Ermitage y el Museo del Prado me da  la oportunidad de  disfrutar  de 2 de las 3 mejores  colecciones de pintura del mundo sin salir de «casa» ¡ todo un sueño!.

El Almuerzo. Velázquez

 

La Revolución, en 1917, provocó la nacionalización de la mayor colección privada del mundo  y convirtió las estancias imperiales en Museo.  Da Vinci, Tiziano, Rafael, Zurbarán, Velázquez, Goya… cuelgan de sus paredes. La posibilidad de ver en Madrid alguno de estos cuadros trae a mi mente viejas  historias de como llegaron hasta allí algunos de estas ellos.

Pedro I inició tímidamente la colección con obras compradas durante su viaje por Europa. En 1764, un comerciante berlinés en pago a una deuda envió 225 cuadros a Catalina II. A partir de ese momento la Emperatriz empezó a comprar prácticamente todas las obras de arte que se ponían a la venta  para decorar el Gran Palacio. Sólo en el comedor colgó 92 cuadros. La familia Románov convirtió en pasión la adquisición de obras de arte y así nació la colección imperial.

Madonna Lita. Leonardo da Vinci

Durante nuestra  Guerra de la Independencia, los «cultos» soldados franceses expoliaron  iglesias y  palacios de todo el territorio español. Las tropas de Napoleón se llevaron a su país gran parte de nuestro patrimonio cultural.  Muchas de nuestras obras de arte fueron a parar a la colección privada de la familia Bonaparte o quedaron en manos de oficiales del Ejército francés y otra parte fue interceptada por el Duque de Wellington tras la batalla de Vitoria. El Gobierno inglés de la época ofreció la devolución de nuestros cuadros, pero la sorprendente y estúpida negativa de aceptarlos por parte de un Rey  que fue inmortalizado por Goya y cuyo retrato cuelga hoy en día de las paredes del Museo del Prado nos dejó sin ellas . En mi opinión debería estar colgado del revés por ésta y otras decisiones que tomó aún más estúpidas.  El «regalo español», irónico nombre con el que se conoce este valioso grupo de obras de arte, puede admirarse hoy en las paredes de palacios y grandes museos británicos,  incluida  la National Gallery de Londres.  Otra parte del fruto de la rapiña napoleónica  tenemos que disfrutarla en las  salas de pintura española del Museo del Louvre y en otros grandes museos del mundo

El Mariscal  Soult,  General del Estado Mayor de Napoleón, fue un gran admirador de la pintura española sobre todo de la escuela sevillana. Mal gusto el hombre no tenía. Entre lo que él mismo rapiñó como botín de guerra y lo que el gran Napoleón le regaló por los favores prestados  consiguió reunir una selecta y valiosa colección de pintura española . Ni corto ni perezoso, entre otras obras arrancó del Hospital de los Venerables, uno de los mejores trabajos de Murillo. Dejó tirado el marco que todavía se conserva en Sevilla y se llevó  «La Inmaculada» a París.  Allí permaneció hasta 1940, cuando por circunstancias de otras guerras nos fue devuelta   junto a la «Dama de Elche»«las cajas españolas» del Museo del Prado. Tras la muerte del mariscal,  sus herederos que no debían tener mucho amor al arte pero sí al dinero, vendieron la colección y la diseminaron por el mundo.

El zar Alejandro II, después de expulsar en 1812 del territorio ruso a Napoleón, decidió seguirlo con un grupo de cosacos hasta París. Supongo que entre otras cosas,  con el fin de recoger las obras de arte que los soldados rapiñaron en su país y que tuvieron que dejar abandonadas y tiradas por el camino. Necesitaron salir de Rusia muy deprisa y tanto peso ralentizaba su viaje.  Durante la estancia  en Francia del joven zar, dicen las malas lenguas que se forjó una gran amistad entre él y la bella esposa del Emperador francés. Parece ser que el romanticismo y el recuerdo de tan apasionada relación le llevó a desear adquirir algún objeto de la  Emperatriz francesa al conocer la noticia de su muerte . La compra por parte de Alejandro de la colección privada  de pintura de Josefina se convirtió en una de las aportaciones  mas importantes a la colección imperial rusa. Grandes obras de la escuela española llegaron a la residencia del zar junto con otras de la colección Soult. . A orillas del Neva , en  el «refugio del ermitaño» ( significado etimológico de Ermitage) ,  encontraron su lugar definitivo para ser admiradas a la vez que daban consuelo al romántico  Alejandro.

Creo que el apuesto Zar hizo pagar de manera muy sutil  a los franceses su excursión por las tierras rusas. Al final dejó al aventurero excursionista ¡sin imperio, sin chica y sin botín!.

Los nazis,  también grandes amantes de las obras de arte ajenas,  expoliaron el patrimonio cultural de Rusia de manera salvaje. Todo aquello que no podía ser trasladado  decidieron que debía ser destruido. El objetivo de hacer desaparecer de la faz de la tierra a determinados grupos étnicos incluía destruir también su cultura y su memoria. Así que la envidiada colección imperial, todavía tuvo que pasar tiempos muy difíciles para su integridad pero afortunadamente hoy podemos contemplarla casi intacta gracias a los esfuerzos de miles de personas amantes del arte y de lo que éste significa en la memoria cultural y  para la identidad de un país.

El Ermitage sufrió como un habitante más el asedió de 872 días al que los nazis sometieron a  la  ciudad de Leningrado durante la II Guerra Mundial. El mismo  día que las tropas nazis invaden el país el Museo inicia,  por expresa orden del Krémlim,  la evacuación de sus obras que comienzan  a ser embaladas.  El 1 de julio de 1941,  un tren blindado partía de la estación de ferrocarril de Leningrado. En su interior viajaban la colección de la Sala I, protegida por escolta armada pertrechada de ametralladoras y plataformas antiaéreas.  El tren de 3 locomotoras viajó durante 6 días hacía el interior de Siberia y al igual que la familia imperial años antes,  llegó a la ciudad de Sverdlosk ( Ekaterimburgo). La sala II partió de Leningrado el 20 de julio en la misma dirección, hacia la seguridad de la barrera natural de los Montes Urales. Más de millón y medio de piezas perfectamente empaquetadas entre  50 toneladas de virutas de madera, dormían protegidas a 2222 km. de su ubicación habitual.

El 21 de julio comenzaron a caer las primeras bombas nazis sobre Leningrado. La evacuación de la sala III con 351 cajas prevista para el 30 de agosto  tuvo que suspenderse.  El 21 de septiembre todos los ciudadanos de Leningrado  son convocados a la lucha en defensa de la ciudad.  El Ejército nazi ha conseguido cerrar el cerco  y el 7 de octubre,  Hitler jura que la cuna de la Revolución y antigua capital imperial será completamente  destruida.

El resto de la colección se quedó en el Museo durante toda la guerra. Para su preservación los expertos analizaron las partes más seguras del edificio y seleccionaron los muros y bóvedas que mejor soportaran  los posibles bombardeos. El material de embalaje se había acabado. Cajas,  valiosos cuadros de grandes dimensiones, objetos pesados de bronce y mármol , porcelanas, esculturas, lámparas de delicado cristal, muebles,….. todo fue transportado hasta los sótanos y plantas inferiores.  Se improvisaron estanterías  con  arena traída de la orilla del río Neva. Las ventanas  fueron protegidas con las pocos materiales que quedaban y el personal del Museo joven y sano fue reclutado para el combate.

Los trabajos de traslado y posterior vigilancia  fueron realizados por los que no eran aptos para el combate bien por edad o por motivos de salud.  Al grupo se unieron sus familias y algunos vecinos. Para  las brigadas ciudadanas contra  incendios que se formaron con voluntarios para la defensa y protección de la ciudad, el Ermitage, junto a  los hospitales, era tratado como punto prioritario.  En los sótanos del museo encontraron refugio más de 2000 personas incluidos niños . Entre todos asumieron la protección y el cuidado de las obras. Siempre dispuestos a mover de un lado a otro pesados objetos, apagar  fuegos o subirse a los tejados para revisar si habían quedado bombas sin explotar o artefactos incendiarios. Todo ello con una insuficiente ración de comida de 250 gr. de pan al día que poco tiempo después tuvo que verse reducida a la mitad.  Bombardeos, incendios, incluso inundaciones hacían necesario el  traslado continuo de los valiosos objetos. El improvisado personal de mantenimiento trabajó muchas veces hasta la extenuación dejando su vida en el esfuerzo físico que a veces implicaba la protección de las obras.

Se dice que durante estos días un anciano que había dedicado gran parte de su vida a cuidar y admirar las obras del Museo paseaba habitualmente por sus salas vacías enseñando imaginarias obras a toda aquel que quisiera acompañarle. Los afortunados que pudieron asistir a las charlas de tan peculiar guía cuentan que las descripciones eran tan apasionadas, exactas y detalladas que incluso era posible «verlas». Algunos de éstos tenaces visitantes del museo, por entonces niños, han contado que jamás han podido apreciar mejor la belleza del arte como en aquellas visitas a las salas vacías. Sin embargo, nadie recuerda el nombre del anciano guía del Museo. Algunos piensan que no era real, y que el hambre hace ver personas donde no hay nadie. Los más románticos pensaron que era el espíritu del nostálgico zar describiendo los cuadros de su amada Josefina y los más prácticos opinaron  que alguno de  los gatos descendientes de aquellos que la Emperatriz Isabel I hizo traer desde Kazán , para evitar acabar en algún puchero se hizo hombre y así poder seguir cumpliendo con su cometido que no era otro que el de «proteger  las obras de arte de las ratas».

Gracias al esfuerzo y la tenacidad de aquellos que preservaron el arte para el disfrute de todos,  hoy, podemos decir que  entre los  mejores cuadros del Ermitage se encuentran  magníficas obras de la escuela española. ¿Será posible verlos algún día en las calles de Madrid aunque sea sólo de manera temporal? Supongo que las grandes joyas no salen nunca del  refugio del ermitaño, pero quizá algún Murillo, Goya, Velázquez, Piombo, Zurbarán, Carreño… puedan regresar  a la tierra que los vio nacer para visitar a sus hermanos del Prado. ¡Sería fabuloso!

Visita virtual al Museo Ermitage San Petersburgo

https://www.hermitagemuseum.org/wps/portal/hermitage/panorama/virtual_visit/panoramas-m-1/!ut/p/z1/jY_BDoIwEES_xQ8gXSpgOa41BCqkISJiL6YXkEQKQeLBr7chnkxE57bJm9kZokhFlNGPttFT2xt9s_dZBRcXAGMKVELiR5CnhQwZCuYxIKcZgC9CIOof_wKgluPFrwd2AR0znjVEDXq6Oq2pe1IN2vSj7vTd6RzXllBzjEQM3DUHwUpvAxhivBM5-Nso-ARksreALPxYypJT7r2BhaZDd6yeaX1ImtXqBb0nh1A!/

In memoriam

Rememorar una de las épocas más detestables de la historia mundial  es un  buen momento para reflexionar sobre la capacidad que tienen algunos seres humanos de infringir el mal. El 27 de enero se ha convertido en el  Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto. Poco más de 80 años atrás, el infierno abrió sus puertas y el demonio tomó  forma de ser humano. Hombres uniformados de negro sembraron el terror y la muerte en gran parte del territorio europeo.

El Ejército soviético en el frente del este, venía liberando territorios desde 1944. Lo que encontraban aquellos soldados daba a entender la magnitud del mal.  Poblaciones desaparecidas, civiles condenados a vivir entre ruinas o directamente expulsados  de las ciudades intentaban  sobrevivir en los bosques. Ejecuciones y violaciones en masa. Aquello que Hitler había escrito en «Mi lucha», se había puesto en práctica. Según los nazis, judíos, gitanos y rusos  debían ser aniquilados.   Poblaciones devastadas,  fosas que demostraban las masacres sufridas por la población civil junto a las declaraciones de los escasos supervivientes indicaban la realidad.  Los datos oficiales cifran en más de 28 millones las pérdidas de la URSS  durante el periodo de la Gran Guerra Patria. De los cuales, 11 millones fueron militares y 17 millones civiles. Mujeres, niños y ancianos víctimas de crueles asesinos y diabólicos torturadores vestidos de negro.

El 27 de enero de 1945, el ejército soviético celebraba el aniversario de la liberación de Leningrado.  Bombardeada prácticamente a diario durante los 872 días que duró el cerco.  Civiles condenados a vivir durante 3 duros inviernos a temperaturas inferiores a -40º. Sin combustible, sin alimentos, sin luz…  La ciudad que no se rindió,  perdió más de la tercera parte de su población durante el bloqueo.  La cruel decisión de Hitler;  sitiar la ciudad,  provocó la muerte de más de 1 millón de seres humanos a causa de las bombas,  el hambre y el frío.

En 1945 los aliados conocieron el horror y la realidad del  Nuevo Orden que el  Führer quería implantar en los territorios conquistados para la Nueva Alemania.   Algunos habían oído rumores, presos que conseguían escapar  de los campos contaban historias tan horrorosas que apenas eran creíbles.   Las pruebas de las masacres recopiladas por el  ejército soviético  que se presentaban a los países aliados  para demostrar la magnitud de los crímenes  eran tachadas de exageradas.  La mente de cualquier ser humano era incapaz de imaginar siquiera semejantes atrocidades.

Coincidiendo con el Desembarco en Normandía (6 de junio de 1944) , la URSS  inicia una ofensiva en masa contra los ejércitos nazis,  «Operación  Bagratión». Divididos en 3 frentes,  2.300.000 soldados soviéticos,  consiguen liberar del yugo nazi los territorios de Letonia, Lituania, Bielorrusia  y Polonia Oriental. La necesidad de abastecimiento, y agrupación de tropas ante el extenso avance  detiene al Ejército Soviético a las puertas de Varsovia  el 19 de agosto.

El Mariscal G.K.Zhukov prepara una nueva operación para finales de enero de 1945. Con la  Operación Vístula¬Oder el Ejército pretende llegar  a la frontera oriental alemana.

Mientras tanto, en el 2º Frente abierto por los aliados, una fuerte ofensiva alemana en diciembre de 1944 se inicia  contra  las tropas angloamericanas en la región belga de las Ardenas.  El 6 de enero, debido al desfavorable desarrollo de los combates hacen que   W.Churchill  pida  a  Stalin el adelanto de la Operación. Pensaba que así se obligaría al III Reich a transferir tropas  al frente oriental  aliviando  la situación en el frente occidental.  El 12 de enero, unos días antes de lo previsto,  comienza  la operación Vístula¬Oder.  Una estrategia que de nuevo divide a 2 millones de hombres al que se unen 90.000 más del Ejército de Liberación de Polonia , en 4 líneas de ataque. Los estandartes del  1º,2º y 3º Frente Bielorrusos  y 1º Frente Ucraniano se dirigen a la frontera de Alemania.  Sus nombres no se deben ni a la nacionalidad de los componentes de sus tropas ni tampoco a la bandera de ningún país o nación. Los nombres corresponden  a los territorios en los que se agrupan las tropas para el inicio de  la operación.

Algunos historiadores occidentales para ocultar el fracaso inicial  y encumbrar el éxito definitivo de la batalla de las Ardenas, han tachado de oportunista a esta operación y han restado importancia a los logros conseguidos  prácticamente suprimiéndola de sus ensayos.  Sea como fuere, lo cierto es que la lucha simultánea en dos frentes del Ejército alemán impedía la transferencia de tropas de un lugar a otro  beneficiando  tanto a las fuerzas angloamericanas como al Ejército soviético, en  la lucha contra el enemigo común,  el III Reich.

“La ofensiva rusa más allá del Vístula se desarrolló con una fuerza y rapidez sin precedentes, es imposible describir todo lo que sucedió entre el Vístula y el Oder en los primeros meses de 1945. Europa no ha sabido nada de esto desde la desaparición del Imperio Romano «.

Escribiría en sus memorias en 1956 el General Von Mellentin de la XXXXVIII Panzer Corps.

Al finalizar la Ofensiva el  23 de febrero,  la cifra de bajas alemanas asciende a 800.000 muertos y 300.000 prisioneros.

Dentro del marco de la Operación Vístula¬Oder se inician los combates en las zonas limítrofes a Auschwitz   en el avance hacia la región de Silesia del 1º Frente Ucraniano liderado por el General Kónev.  El 24 de enero de 1945  se envía a  la 107 División de Infantería del 60 Ejército al ataque de la aldea de Monovitsy,  bajo el mando del coronel Vasily Petrenko.

Después de 3 días de combates,  en la noche del 27  de enero,  las tropas soviéticas se acercan a las alambradas del Campo de Exterminio de Auschwitz.  Según palabras de uno de aquellos soldados, el  Comandante de Compañía  Iván Martynuskin,  “Hasta el último momento, no sabíamos que íbamos a liberar un campo de concentración. Fuimos a la ciudad de Auschwitz,  todo el territorio que rodeaba a la población polaca estaba dividida en lo que parecían campamentos independientes ”. Desde las torres de vigilancia, guardias de la SS  armados de ametralladoras custodiaban las vallas y alambradas. Vencida la resistencia, a las tres de la tarde, las divisiones 100 y 322 del Cuerpo de fusileros del 60 Ejército bajo el mando del General Krasavin liberaron las dos ramas orientales de Auschwitz ( Monowitz y Zaraz) . El mismo día, otra rama de Auschwitz (Jaworzno) fue liberado por combatientes de la 286.ª división de infantería (General Grishin) del 59 Ejército.  Al día siguiente el  General Petrenko, comandante de la 107 División del 60 Ejército libera Auschwitz¬Bikernau.

El 31 de enero, por sugerencia de los primeros servicios médicos que entran en el Campo se instalan 2 hospitales de campaña para atender a los supervivientes.

El primer grupo de hombres entró en el lugar que se había convertido en un auténtico infierno en la tierra para los que allí habitaban. Al principio no eran conscientes de lo que veían  Seres humanos que apenas podían moverse, ninguno pesaba más de 30 kg.  Entre los 7000 prisioneros se encontraban 300 niños (de 6 a 14 años)

Auschwitz no fue el único campo de exterminio donde los demonios nazis desataron su depravada imaginación. Desgraciadamente mediocres seres humanos en sus delirios de poder sembraron Europa con más de una docena de lugares como éste.

Oficialmente el número de muertos en Auschwitz ascendió a 2 millones de personas. Desgraciadamente nadie sabrá nunca el número exacto de personas que fueron torturadas y asesinadas. No se inscribían en los registros a aquellos que eran enviados a las cámaras de gas a su llegada al campo. Las cínicas palabras de Rudolf Höss comandante de Auschwitz durante los juicios de Nuremberg en los que fue condenado a muerte así lo confirmaron «Nunca supe el número total de los eliminados y no tuve ninguna oportunidad de establecer esta cifra». 

Höss fue ejecutado en abril de 1947 a las puertas de los crematorios del lugar donde fue responsable de la  la muerte de más de 4 millones de personas según los últimos cálculos realizados a partir de los documentos liberados por el Gobierno de la Federación Rusa en 2010..

Entre las víctimas de Auschwitz deberíamos recordar también a los 350 oficiales y soldados soviéticos que durante los 3 días de combate pagaron con su vida la liberación del campo de la muerte.

«Atravesé la primera alambrada a las cinco de la mañana», estaba oscuro, era el sábado 27 de enero de 1945. No hacía un frío excesivo, sólo quedaban pedazos de nieve derretida. La noche anterior al combate se había cobrado muchas vidas. Tenía miedo de los francotiradores apostados como guardias. Protegido detrás de un bidón, vi al comandante Shapiro, un judío ruso del batallón de asalto de la 100ª División, abrir de par en par una gran verja. Más allá de la verja, un grupo de ancianos menudos, que eran niños, nos sonreía». Sólo después de varios años me di cuenta de que había asistido a la apertura de la entrada al infierno, bajo el letrero Arbeit macht frei. Me incorporé para avanzar. Miré en el bidón: estaba lleno de cenizas, sobresalían trozos de huesos. No comprendí que eran restos de los que habían estado allí dentro».

“Ni siquiera nosotros, que lo habíamos visto, queríamos creerlo. Intenté olvidar durante años, pero después comprendí que eso sería convertirse en cómplice”.

Yakov Vincenko

Pasados 3 días de la liberación, el General  Dwight.D. Eisenhower , en calidad de Comandante en Jefe de las tropas Angloamericanas fue invitado por el Ejército soviético a visitar Auschwitz. Pudo ver con sus propios ojos el horror y la muerte.  A la vez,  fue capaz de intuir la falta de memoria que a veces trae el tiempo y el cambio de circunstancias. Sus palabras, más actuales que nunca,  pueden hacerse realidad ante la tergiversación y olvido de la verdadera historia.

«Graben todo. En algún momento algún bastardo se levantará y dirá que esto nunca sucedió»

El que a Rusia viene con espada, a espada caerá

Continuación de «Celebrando la historia»

La frase que abre el post de hoy se atribuye a Aleksandr Yaroslávich Nevski, otros opinan que este Príncipe del siglo XIII jamás la pronunció.  Nevski luchó contra suecos, tártaros y teutones que osaron entrar no con fines pacíficos en su territorio.  Aleksander Nevski, Príncipe de Nóvgorod,  entre otras habilidades  militares, hizo célebre la estrategia de utilizar el frío clima ruso en su beneficio. Para equilibrar las fuerzas en su enfrentamiento contra los teutónes eligió como terreno de lucha el inestable suelo de un lago helado. Los católicos cruzados olvidaron que la subida de temperaturas primaveral había iniciado ya el deshielo. El  frágil hielo  no aguantó el peso de los invasores y sus violentos movimientos  lo que provocó la caída de los enemigos a las frías aguas. Esta batalla se conoce con el nombre de la Batalla de los hielos o batalla del lago Peipus.  En 1938, el famoso cineasta soviético  Serguei  Mijáilovich Eisénstein recreó estos hechos en la película Alejandro Névski. con banda sonora de Serguéi Sergueévich  Prokofiev y considerada una de las 100 mejores películas del mundo según la Academia de cine italiana. En la última escena el protagonista incluye la frase en su discurso. A Eisenstein,  al que se le atribuye la autoría de la frase, esto no le pareció suficiente y decidió de manera magistral,   superponer la frase escrita en el último plano.  Otros opinan que fue Stalin quien sugirió la frase y su inclusión en la película. No hay que olvidar que en 1938, la URSS y el resto de Europa vivían bajo la amenaza  del nazismo y Hitler había publicado años antes «Mi lucha» donde escribe su   verdadera declaración de intenciones para los territorios y ciudadanos de la URSS.

Sea como fuere,  el célebre aforismo  puede aplicarse varias veces a lo largo de la  historia del país. Uno de los momentos peligrosos para la supervivencia de la nación, fue 1812. La Grande Armée de Napoleón entró en Rusia cruzando el río Niemen  con 692.000 hombres  más  otros 225.000 de reserva en el mes de  junio. En diciembre del mismo año,  6 meses después,  Napoleón salió de Rusia cruzando el río Berezina.  Contaba nada más con 58.000 hombres.  Igualmente puede decirse que la Grande Armée entró a Rusia con espada y a espada cayó. La Guerra Patria, nombre que reciben los duros momentos que se vivieron durante la invasión francesa coincidieron con el 200º aniversario de otro de los momentos más difíciles e inestables para la supervivencia del país protagonizado también  por invasores provenientes del oeste.

Las celebraciones del triunfo de la guerra ruso polaca de 1612, tuvieron que trasladarse por las circunstancias a 1813. Factor necesario para vencer a Bonaparte fue la elevación del espíritu patriótico y la llamada a la unidad, a la lucha y a la resistencia de la población civil  contra el invasor. Pasada la guerra, los sentimientos patrióticos  justamente premiados con la victoria se mantuvieron en alza durante prácticamente todo el siglo XIX. Los profesionales de las artes impregnados de este espíritu, comenzaron a trabajar en obras que ensalzaran los grandes momentos históricos y recordaran a sus héroes protagonistas.

Vista de la Plaza Roja desde la Catedral de San Basilio. 2019

 

En la ciudad de Nizhni Nóvgorod… ¡Qué manía tienen los rusos de repetir y cambiar los nombres de ciudades a lo largo de la historia! Nos vuelven locos a todos los no rusos. ¡Debe ser una táctica instaurada por los antiguos para despistar a posibles enemigos!.

Bueno, volvemos a lo nuestro, en la ciudad de Nizhni Nóvgorod  fue donde el comerciante Kuzmá Mínich Zajáriev formó las primeras milicias populares en 1612. La Sociedad  Libre de Amantes de Literatura, Ciencia, y las Artes decidió recaudar fondos para erigir un monumento a los héroes que lucharon para salvar Moscú. El zar, Alejandro I, al enterarse de tan patriótica iniciativa y por edicto imperial amplió  a toda  la población del imperio a sumarse a la donación. El diseño del monumento fue aprobado por la Academia de Ciencias de San Petersburgo. La escultura de 9 metros de alto fue terminada por su autor, Iván Martos en 1813. El lugar de ubicación,  elegido directamente por el Zar, el centro de la Plaza Roja de Moscú, donde permaneció desde 1818 hasta 1913 que fue trasladada a su actual ubicación delante de la Catedral de San Basilio donde puede verse desde cualquier punto de la Plaza Roja.

La inscripción grabada en la piedra en ruso se traduce como  «Al ciudadano Minin  y al Príncipe Posharski,  de la agradecida Rusia».

La escultura fue construida en San Petersburgo sobre una base de granito de Finlandia, por aquel entonces territorio del Imperio Ruso. En uno de los relieves de la base está representado el autor haciendo entrega de sus dos hijos a la lucha por la Patria, uno de ellos murió en la guerra contra Napoleón. En el otro relieve se ve a los ciudadanos sacrificando sus propiedades en beneficio de la Madre-Patria.

Al ejército comandado por el príncipe Dimitri Mijáilovich Posharski se le acredita la expulsión de las fuerzas polaco-lituanas del Krémlim de Moscu.  en noviembre de 1612. El nuevo Zar, Miguel I  le concedió el título sin precedentes de Salvador de la Patria.  Minin se distinguió como un habilidoso comandante y fue nombrado noble y miembro de la Duma de Boyardos . Murió en 1616 y fue enterrado en la Catedral del Arcángel de Nizhni Nóvgorod.

En la escultura Minin entrega con la mano izquierda una espada a Posharski , simbolizando la adhesión al ejército de los voluntarios civiles. Su mano derecha señala hacia el Krémlin de manera protectora. Por otro lado, Posharski mira a la distancia al mismo tiempo que sostiene un escudo con la imagen de Jesús.

Este país cada vez que tiene problemas resucita a los héroes. Un capítulo de la historia que merece ser recordado y para ello discretamente escrito en la crónica del país que es la Plaza Roja. Nada sobra y nada falta.

Cada vez que veo esta hermosa escultura resuena en mis oídos la música de una ópera de Glinka,. Obra que iniciaría el movimiento musical conocido como nacionalismo ruso. Sobre ella escribiré en otro momento.

En 2005, en la primera celebración del día de la unidad popular,  una copia casi exacta del monumento de la Plaza Roja y realizado por Tseriteli fue erigida en Nizhni Nóvgorod. . La copia es solo 5 cm más pequeña  que su original de Moscú.

«Canción Patriótica» de la ópera Iván Susanin o Una vida por el Zar. M. Glinka

 

Menudo lío de fechas

A estas alturas del mes de enero ya casi  han terminado las fiestas navideñas españolas y rusas. Digo bien, casi.  Falta todavía, según la religión ortodoxa el día de la Epifanía, conocido también como  «El Bautismo de Cristo».  Día en el que los ortodoxos rusos deciden expresar su fé de una manera un tanto peculiar. La tradición dice que hay que bañarse en  aguas purificadoras al igual que hizo Cristo en el río Jordán. No importa la temperatura que puede hacer en Rusia un 19 de enero, muchas veces inferior a ¬20ºC, ni tampoco la temperatura del agua que la mayoría de los años no supera los 2ºC.  Los fieles se sumergen en las gélidas aguas con el fin de limpiar de pecados sus almas. Para ello hacen agujeros en forma de cruz en ríos y lagos a lo largo y ancho del país o colocan enormes pilas de madera en las puertas de Iglesias.

Al comenzar el día 19 es decir, todavía en la fría noche,  los sacerdotes bendicen las aguas para iniciar un ritual al menos sorprendente para los no rusos. Yo con solo imaginarme en esta situación ya siento frío. ¡Sobrevivir a este baño me parece imposible1.  Después de  esto deja de sorprenderte ver como comen sabrosos helados ataviados de guantes y gorros mientras pasean por los parques a -15ºC.  Y el colmo de la incongruencia;  al menos para mí,  es no poder encontrar en ningún lugar de Moscú  una verdadera bebida fría acompañada con 4 ó 5 cubitos de hielo. La excusa, las bebidas frías son malas para la garganta.

Yo me pregunto el helado ¿no está frío o es que no es bebida?. Mi corazón casi se  para solo con pensar bañarme en las gélidas aguas y una sensación de frío invade mi cuerpo . ¡Prefiero celebrar la Epifanía del Señor como manda la tradición católica española, esperando calentita la llegada de los Reyes Magos de Oriente!.

En tiempos de Julio César todos los que vivíamos bajo el poder romano empezamos a medir el tiempo con el calendario juliano. En el siglo XVI, unos sabios reunidos en la Universidad de Salamanca (una de las universidades más antiguas del mundo) descubrieron un desfase de 10 días en el cómputo  con respecto al equinoccio de primavera. Ante la necesidad de fijar las celebraciones de la Pascua con total exactitud, el por entonces Papa Gregorio XIII se interesó por los estudios de los sabios salmantinos.

Desde el Concilio de Nicea (325) , la Pascua se fijaba el domingo siguiente del  plenilunio posterior  al  equinoccio de primavera. Hoy en día, a los españoles,  parece no importarnos mucho cuando se celebra la Pascua. ¡Nos importa y bastante, La Pascua nos dice cuando van a ser las próximas vacaciones de Semana Santa!.   Para fijar con rigor científico el equinoccio de primavera,  el Papa adopta el nuevo calendario como calendario litúrgico.

En 1582,   10 días desaparecen de las crónicas en los países de mayor influencia católica. España y Portugal  con sus territorios europeos y de ultramar adoptan el  calendario gregoriano como calendario civil.  El 4 de octubre de 1582 (según calendario juliano) los ciudadanos  del Imperio Español duermen la noche más larga de su historia. Despertaron el 15 de octubre según el nuevo calendario gregoriano. ¡Ahora que nadie se queje esos días que duran 1 hora más o una hora menos en otoño y primavera y que todos los años traen la misma discusión!.  Perder 1 hora es poca cosa frente a perder 10 días de vida.

El nuevo calendario en principio sólo afectó a los países de influencia católica, poco a poco fue implantándose como calendario civil en países de influencia protestante o anglicana , por ejemplo  Gran Bretaña y sus colonias adoptan el calendario gregoriano en 1752.

¿Qué paso con este cambio en Rusia? En el siglo XVI, el zarato de  Rusia ya era un Estado y el metropolita  de la Iglesia Ortodoxa Griega se había convertido en Patriarca de la nueva e independiente Iglesia Ortodoxa Rusa. Mientras tanto el calendario que marcaba las crónicas del país no era ni el juliano ni el gregoriano. Ellos, siempre a su manera, computaban el tiempo con el calendario tradicional ruso que comenzaba el año el 1 de septiembre. A su regreso del viaje por Europa del Gran Pedro I, dispuesto siempre a reformar el país, entre otros cambios implantó el «viejo calendario juliano» en la vida civil y religiosa rusa y en cuanto a sus reformas descabezó  a la Iglesia Ortodoxa sustituyendo al Patriarca, por el Santo Sínodo (1721).

En 1918, después de un año de muchos cambios sociales y políticos ,  la vida civil pasa a estar regida,  igual que en el resto de Europa, por el calendario gregoriano. El 31 de enero de 1918 los rusos se acuestan a dormir y se levantan el 14 de febrero de 1918. Eso sólo en una parte del país, ya que en algunos territorios el cambio se realiza un año después. En un país tan grande debía parecer poco tener diferentes husos horarios así que probaron a vivir también en diferentes días regidos por distintos calendarios. Algo que no debió ser demasiado práctico.  Mientras tanto la Iglesia Ortodoxa Rusa,  volvió a  contar de nuevo con Patriarca y al igual que las otras Iglesias Ortodoxas siguió marcando su año litúrgico con el calendario juliano.

En la actualidad mientras en España vivimos la Navidad el 25 de diciembre según el calendario gregoriano, en Rusia se vive también el 25 de diciembre pero con el calendario juliano, así que todas las fiestas para nosotros parecen llevar un retraso de 13 días.

Para añadir un poco más de complicación e intriga  al cambio de fechas cuando se lee algún texto de la historia de Rusia o la biografía de algún ruso, hay que recordar que durante un periodo corto de tiempo desde el 1 de octubre de 1929 hasta el 31 de diciembre de 1931, el joven gobierno instauró lo que llamó «calendario revolucionario soviético».

En un intento de racionalizar la jornada laboral y mejorar la producción industrial, la semana pasó de tener siete  días a cinco  ( 4 días laborables y 1 de descanso). Cada mes tenía seis semanas exactas. Se organizó a los trabajadores de las diversas actividades económicas en cinco grupos,  asignando a cada grupo un día distinto de la semana para el descanso. Durante el periodo que duró este calendario los trabajadores soviéticos tuvieron más días de descanso (uno de cada cinco, en vez de uno de cada siete),  de los 52 antiguos domingos pasaron a disfrutar 72 días al año de descanso. Pero todo esto  hizo más difícil la vida cotidiana en los planos social y familiar, por lo que este calendario se volvió bastante impopular.

¿Cómo puede ser una medida impopular tener más días de descanso y tener más tiempo para la vida social y  familiar? ¿Esto no es lo que se busca cuando se habla de conciliar la vida laboral con la profesional?

Los antiguos eslavos, (paganos como el resto de los pueblos europeos hasta la llegada del Cristianismo,) adoraban a Dioses como Svarog o Perún. En el año 988 Vladímir El Grande,  Príncipe de Nóvgorod y Gran Príncipe de Kíev,  decidió que él mismo y todo su pueblo se convirtieran al Cristianismo. En 1054, se produce el Gran Cisma de Oriente y Occidente, quedando el cristianismo dividido entre Católicos y Ortodoxos. Los antiguos principados rusos, más unidos al Imperio Bizantino en sus rutas comerciales se convierten en  metrópoli  de  la Ortodoxia. La caída de Constantinopla en 1453 a manos del Imperio Otomano marcará la independencia completa de la Iglesia Ortodoxa Rusa, En 1589 el Metropolita Job se  convierte en Patriarca de Moscú y de toda la Rus.  Esto hace que el recién nacido nuevo Zarato de Rusia se convierta en el único estado ortodoxo libre de los turcos. Estos hechos históricos   son  el  origen de vivir las mismas celebraciones religiosas  en distintas fechas. Un cristianismo dividido en dos religiones diferentes que viven con calendarios distintos.

¿Krai?¿Oblast?¿Okrug?

La Federación de Rusia es el país más grande del mundo. Un territorio en el que cabe más o menos 34 veces España y que ocupa la parte norte de los continentes europeo y asiático. Ocupa la novena parte de la superficie terrestre.Para recorrer la distancia entre San Petersburgo y Vladiovostok «sólo» necesitamos un poco más de 8 horas de vuelo. En definitiva, un país lleno de bosques, ríos y lagos entre  los que viven más de 140 millones de personas divididos en aproximadamente  160 grupos étnicos y con más de 100 idiomas reconocidos. Para poder ordenar la comunicación entre todos sus habitantes, la  Constitución, en su artículo 68  deja muy claro que todos y cada uno de ellos deben conocer el idioma ruso como lengua común y el país garantizará facilidades para el mantenimiento de las lenguas maternas locales.

Constitución de la Federación de Rusia 

Artículo 68
1. El idioma estatal de la Federación Rusa en todo su
territorio es el ruso.
2. Las Repúblicas tienen la facultad de establecer sus lenguas estatales. Éstas se deben utilizar conjuntamente con el
idioma estatal de la Federación Rusa, en los órganos de
poder estatal, los órganos de auto-dirección local, y las instituciones estatales de las repúblicas.
3. La Federación Rusa garantiza a todos sus pueblos el
derecho a la conservación de su lengua natal, y la creación
de condiciones para su estudio y desarrollo.

La población de esta inmensa extensión de tierra se reparte de manera muy diferente, siendo la zona europea la más poblada del país. Entre tantos idiomas y etnias diferentes y  la gran disparidad en cuanto a la densidad de población la administración territorial no es nada fácil.  Hay ciudades que albergan a casi 13 millones de habitantes como Moscú frente a grandes extensiones de territorio del tamaño de España donde la presencia humana es casi anecdótica.  Ademas de Moscú y San Petersburgo en todo el país sólo existen otras 14 ciudades que superen el millón de habitantes.

El territorio de la Federación de Rusia se distribuye en  86 sujetos federales con los mismos derechos  otorgados por la Constitución y con la misma representación en las altas instituciones del Estado. Cada «sujeto federal» tiene 2 representantes en la Cámara Alta del Parlamento Ruso (Senado), sin embargo, difieren entre ellas en el grado de autonomía que disfrutan. Estos sujetos federales se dividen en diferentes categorías:

A.-   22 Repúblicas con  Constitución y Parlamento propios, tienen derecho a elegir su propio idioma oficial pero carecen de soberanía gubernamental.  Normalmente los habitantes de las Repúblicas pertenecen a una etnia asentada en esos territorios por derecho histórico desde el origen de su pertenencia al Imperio Ruso. La mayor de todas estas Repúblicas es Sajá, en la que entraría 6 veces España sin embargo, su población  es menos  del 1 millón de habitantes.  Entre sus poblaciones más conocidas está Oymyakon,  donde se han  registrado las temperaturas más bajas del planeta.  72ª bajo cero. ¡No me extraña que solo tenga 500 habitantes! . Curiosamente su nombre en idioma Yakutio significa aguas que no se congelan. ¡Serán aguas especiales! Yo creo que a esas temperaturas deben congelarse hasta los pensamientos.

B..- 9 Krais. Krai puede traducirse por territorio. Grandes extensiones de territorio  con escasa población que se aglutina en ciudades y en las que no existe una etnia autóctona mayoritaria. Su población normalmente es fruto de diferentes movimientos migratorios históricos. El más grande es el Krai de Krasnoyarsk. Un territorio de más de 3000 km. de norte a sur y una superficie  equivalente a 4,5 veces España en el que sólo habitan poco más de 2,5 millones de personas. A pesar de tener tanta tierra para ellos solos han elegido vivir casi la mitad muy juntitos a orillas del río Yeniséi en la ciudad de Krasnoyarsk que supera el millón de habitantes. La otra mitad de la población de este «Krai» debe gustarles no ver a nadie durante días.  ¡tocan a más de un km2 por habitante!

C.- .47 Oblast. También podemos llamar regiones. Carecen de parlamento, en su lugar mantienen la figura de un  Gobernador elegido por sufragio directo. Este tipo de división administrativa proviene del imperio ruso. Mantienen una mayor densidad de población que las Repúblicas o Krais. La mayor´parte se concentran en la zona europea del país.

D.- 4 Okrugs o distritos autónomos. Enclaves dentro de otros sujetos federales pero que no están subordinados a ellos. Normalmente son territorios que engloban a un mismo  grupo étnico. Un tipo de división que nació en los años 30 durante la Unión Soviética para dar autonomía a los pueblos indígenas del norte. Por ejemplo el Okrug de Nenetsia dentro del Oblast de Tiumen,  en la costa del Mar de Barentz.

E.- 1 Oblast Autónomo Hebreo. Situado en el Lejano Oriente. La historia de este territorio es un poco peculiar. Fundado en los primeros años de la Unión Soviética, con el fin de respetar todas las identidades culturales se creó un territorio donde preservar la cultura judía, aunque la realidad   pronto  convirtió la región en zona de destierro. En la actualidad de los  200.000 habitantes sólo un poco más del 1% son judíos. A pesar de ello en las escuelas se mantiene la enseñanza del Yidish (Idioma que hablaban los judíos rusos desde tiempos del Imperio).

F.- 3 Ciudades Federales: Moscú, San Petersburgo y Sebastopol. Forman en sí misma unidades territoriales independientes con representación propia en las administraciones estatales de la Federación.

¡Pobres niños! Aprender tanto nombre. Luego cuando tienen que estudiar las capitales de Europa les parecerá fácil ¡Son menos!. Para añadir un poquito más lio al asunto les diré que el gentilicio «ruso», tiene un desdoblamiento en el idioma. ¡Algo tenían que hacer para complicar la vida a los no nativos!. Ruso de nacionalidad se dice rusiany (русяний), es decir originario de Rusia. Ruso de etnia, rusky (русский) lo que puede traducirse como originario de la Rus.

Celebrando la historia

Hay ciudades en Rusia protagonistas de la historia, guerra tras guerra. Smolensk, Viazmá, Mozhaisk, Moscú… nombres que se repiten en la invasión nazi, napoleónica o polaca. Hoy, 4 de noviembre,  se celebra en Rusia el día de la unidad nacional. Para comprender esta fiesta debemos recordar el siglo XVII, la guerra polaco-rusa y alguno de los nombres de estas ciudades.

 

Tras la muerte del Zárevich Iván Ivánovich en una disputa con su padre el Zar Iván   El Terrible, es nombrado heredero al trono su hermano menor Fiódor. El propio Zar, dudaba de la capacidad de su hijo para reinar, así que en su testamento ordena la formación de un consejo  de regentes liderados por Borís Godúnov. En 1584, el trono de Rusia es ocupado por el último de los zares Riúrka.  Durante sus 40 años de reinado se preocupó poco de la política y de los intereses de Rusia, sólo es de destacar la creación del Patriarcado de Moscú, convirtiendo a la Iglesia  Rusa en la única Iglesia Ortodoxa no dominada por el poder otomano, como en ese momento estaban los patriarcados de Alejandría, Constantinopla (Estambul) o Jerusalén.

Con su muerte sin descendencia,  se acabaron los 700 años de reinado de la dinastía de Los Rúrik.  Ante ese vacío, el Patriarcado y el Zémski Sobor (Parlamento instaurado por Iván IV El Terrible)  ofrecen el trono a Borís Fiodoróvich Godúnov, primer Zar de todas las Rusias no Riurka.

Un reinado que da paso a un periodo inestable políticamente de la historia de Rusia conocido como el periodo Tumultuoso  marcado por luchas de poder que son aprovechadas por los países vecinos. En ese momento la Mancomunidad Polaco Lituana gobernada por Segismundo y apoyada por Suecia invade Rusia. Ante un poder político débil y manipulado por los polacos, resurge un fuerte sentimiento religioso que  une al pueblo ruso frente a los católicos húsares alados y el protestantismo sueco. Un periodo con 4 zares de diferentes orígenes y con diferente suerte. Uno de ellos  ejecutado, quemado su cuerpo y sus cenizas esparcidas al viento al ser disparadas con un cañón en dirección a Polonia.




Rendición de soldados polacos en 1612. Grabado siglo XIX

En 1612, Rusia vivía una situación caótica; el trono vacante, los boyardos enfrentados entre sí, el Patriarca en prisión,  católicos polacos ocupando los  Krémlin de MoscúSmolensk, los protestantes suecos que habían ocupando Nóvgorod,  los tártaros presionando   en las fronteras meridionales de Rusia, la mayoría de las ciudades desoladas…  Miles de personas murieron en batallas y disturbios durante 1611. Para suprimir los disturbios,  polacos y alemanes masacraron a 7.000 moscovitas e incendiaron la ciudad. El 22 de setiembre de 1612, las fuerzas polacas  exterminaron a la población y a los clérigos de Vologdá.

 

En esta situación, en la ciudad de Nizhni Nóvgorod, un comerciante llamado Kuzmá Mínin incita a la población a formar un ejército popular para luchar contra los invasores. El elegido para comandar estas primeras milicias de voluntarios es el Príncipe Dimitri Posharski.  Bajo el estandarte del icono de la Virgen de Kazán,  Posharski dirigió su ejercito a diferentes enfrentamientos contra el ejército polaco en  Yaroslav Rostov y Súzdal.  Llega al Monasterio de la Santísima Trinidad y San Sergio, importante bastión de la Iglesia Ortodoxa. Desde allí partió hacia Moscú.  El 18 de agosto de 1612, el Ejército Voluntario acampó a cinco verstas de Moscú , en el momento que llegaban  las  provisiones para la guarnición polaca del Krémlim. Al día siguiente Posharski avanzó hacia la puerta de Arbat y dos días después se encontró con el regimiento polaco. La batalla duró cuatro días. Esta pequeña victoria provocó la captura de las provisiones que se habían llevado para los polacos acuartelados en el kremlim de Moscú. Los polacos sitiados empezaron a pasar hambre y tuvieron que rendirse a Pozharski en Octubre.  Con el cambio de calendario el 4 de noviembre de 1612.

Tumba de la familia Godunov en el Monasterio de la Santísima Trinidad y San Sergio. 2017

Estos hechos llevaron a la elección por unanimidad en el Zémski Sobór de un nuevo zar de Rusia frente a otros candidatos propuestos por Polonia y Suecia. Una lejana relación de parentesco con una de las esposas de Ivan IV sirvió como argumento para la elección. El joven de 16 años había crecido escondido junto a su madre en el Monasterio Ipátiev, cercano a la ciudad de Kostromá. La desesperación de los Boyardos ante el rechazo del trono del muchacho llevaron a acusarle entre lágrimas de ser responsable ante Dios de la destrucción de Rusia. Reflexión que le hizo aceptar finalmente el trono. Mijaíl Fiódorovich Románov ( Miguel I), fue trasladado por cuestiones de seguridad al  Monasterio de La Santísima Trinidad y San Sergio donde pasó varias semanas mientras se preparaba su coronación en Moscú. 

Con su coronación el 22 de julio de 1613 en la Catedral de la Dormición  del  Krémlim de Moscú., se inicia  la dinastía Románov y finaliza el Periodo Tumultuoso. El Día de la Unidad Popular conmemora el levantamiento popular que expulsó a las fuerzas de ocupación de la  Mancomunidad Polaco Lituana en 1612.   Alude a la idea de la unidad de la sociedad rusa que pudo proteger al Estado incluso, en la ausencia de un zar que pudiera guiarla.  Desde 2005 se celebra esta fiesta a propuesta de la Duma Estatal.

Ofrecimiento de la corona a Miguel I en el Monasterio Ipatiev. Óleo de Grigori Ugriúmov

Hechos de vital importancia en la supervivencia de Rusia como País y que también están representados en el pergamino que representa el corazón de Rusia al que llamamos Plaza Roja en la escultura que está delante de la Catedral de San Basilio dedicada a Mínin y Posharski.

Continua en «El que a Rusia viene con espada, a espada caerá»

 

¿Reina o zarina?

El viaje de Colón provocó una revolución en  los fogones y  hábitos alimenticios europeos. Un humilde tubérculo, originario de Perú se convirtió rápidamente en el nuevo Rey de las cocinas. Sustituyó a castañas y nabos en prácticamente todas las recetas. Fritas, asadas, guisadas, cocidas, enteras, troceadas o trituradas las patatas conquistaron todos los estómagos.

El tubérculo viajó a gran velocidad por nuestros extensos dominios. Tapadita en cualquier tipo de tierra podía dormir sin afectarle demasiado los diferentes fríos o calores. Como en todas las familias, nuestros dominios se hicieron mayores y  se llevaron con ellos las recetas y a veces las bolsas llenas de las ricas comiditas de mamá. 

Durante el viaje de Pedro I por Europa , en una de esas jóvenes naciones,  el futuro zar probó la patata. Sabroso alimento que llevó a sus tierras para compartir con sus compatriotas. Pedro aprovechó muy bien el viaje y de otro país que nunca ha estado bajo nuestros dominios, se llevo un nuevo ingenio para convertir las semillas de una bella flor  en  sabroso aceite.

Más tarde, un francés se fue a pasear por la estepa rusa. Amante de la «buena mesa» y deseoso de probar nuevas recetas, llevó en su equipaje un par de botes de salsa para aliñar cualquier sabor de las mesas rusas. La salsa viajera había nacido en  las cocinas de una de nuestras islas. Islas que siempre han recibido muchas visitas de turistas deseosos de descansar en ellas disfrutando del sol y de la playa. En su regreso a casa, los extranjeros se acostumbraron a llevar en las maletas y para siempre algún bote de la rica salsa para compartir con amigos y familiares.

Fue  largo el  paseo del hambriento francés por Rusia. Él y sus amigos fueron invitados en varias ocasiones,  a probar el caliente y sorprendente té ruso siempre acompañado de ricas viandas. Junto a los samovares siempre encontraba unas deliciosas obleas de trigo muy sabrosas  que podían acompañarse con cualquier producto que encontrara en su caminar. A su regreso, el turista,  decidió llenar el espacio que habían dejado los botes de la salsa con las ricas y finas tortas como recuerdo.  Tortas con nombre difícil de pronunciar por un no nativo. Practicó muchos  ejercicios de fonética imaginándose el ruido que sale de la garganta cuando se recibe un puñetazo en el estómago. A pesar de sus esfuerzos fue incapaz de repetir tan peculiar sonido, Bliní. Fue necesario cambiar el dichoso nombre  de las sabrosas tortas por  incapacidad fonética. Inventó un nuevo y bonito nombre para ellas, muy francés, crepes, Igual que ocurrió con nuestra salsa, se convirtieron en una delicia culinaria digna de regalar a familiares y amigos.  Muy del agrado de todos rápidamente,  quedaron incorporadas a la tradición culinaria francesa.  El andarín francés, estaba unido a nosotros en aquellos momentos con algún «lazo de sangre» prolongó su paseo un poco más y llegó hasta nosotros de nuevo, para agradecernos el éxito de la salsa en sus relaciones internacionales.   Nos regaló un par de cajitas de los sabrosos crepes. que fueron muy del gusto de los paladares de los habitantes de  las verdes montañas del norte y se quedaron en nuestras mesas con el nombre de filloas o frisuelos.

Los seres humanos viajamos siempre con pesados equipajes en los que a veces llevamos sencillos ingredientes, en otras ocasiones transportamos el resultado de su mestizaje y algunas veces,  simplemente enseñamos nuestros conocimientos en nuevos y distantes laboratorios de química.

Uno de nuestros platos estrella, fruto de la reacción química entre huevos, patatas, aceite y cebolla (ésto último  a gusto del consumidor) nació para convertirse en uno de los platos más sabrosos y queridos por los paladares españoles. No sabemos muy bien cuando, ni tampoco en que parte de la península la humilde patata pasó a reinar sobre las mesas de los bares durante el siglo XX.  Versatilidad y sabor hacen imprescindible su presencia a la hora de los desayunos, aperitivos, meriendas y cenas; ¡Su Majestad la tortilla de patatas! o tortilla española (como prefieran llamarla). Gustos y recetas hay tantas como cocineras y comensales de tan rica mezcla. Sencilla, barata, nutritiva y saludable es pura energía para nuestros cuerpos y una sabia excusa para compartir y alargar una alegre charla entre amigos. Marida bien con cualquier tipo de caldo incluido el estimulante café de las mañanas y es fácil de transportar en un trozo de pan.  Mestizaje perfecto entre nuestro milenario olivo y la patata llegada del Nuevo Mundo.¿Qué más puede pedirse a una comida? ¡Sabor!

Un boomerang, original arma de lejanos pueblos, regresa siempre al lugar desde que es lanzado en un movimiento circular. A veces, los ingredientes, hacen viajes parecidos en el tiempo y regresan a las cocinas que los lanzaron convertidos en nuevas recetas.

Hace ya muchos años la patata regresó  a nuestras cocinas como ingrediente de una nueva mezcla. En su viaje por  laboratorios lejanos, había dado como fruto un nuevo y sabroso mestizaje culinario, conquistando de nuevo nuestros paladares. La extranjera receta empezó a estar presente en todas las mesas. Sencilla y refrescante comenzó a conquistar  los mostradores de  bares.

Los franceses, muy buenos viajeros y transportistas presumen de disfrutar de la vida a lo que llaman Bon Vivant. Su «buen vivir» les hace ser muy cuidadosos con su alimentación. La naturaleza les ha dotado con un poderoso paladar y una extraordinaria nariz que les ayuda a distinguir sabores y olores perfectos convirtiéndose en avezados gourmet y  hábiles chefs.

Uno de estos maestros franceses de los fogones, Monsieur Olivier,   trabajaba en las cocinas del Zar de todas las Rusias allá por el siglo XIX. Habituado a deleitar imperiales paladares con platos y productos tradicionales rusos y franceses. Decidió experimentar y elaborar nuevos platos con los variados productos que llegaban a sus cocinas.  Un día necesitaba elaborar un gran banquete y decidió regalar un plato nuevo a sus comensales nacido del mestizaje de productos.  Se encerró en su laboratorio con los elementos que una despensa tradicional rusa le facilitaba y su brillante imaginación. Mestizó de manera diferente ingredientes viajeros con autóctonos.  Sometió  a diferentes condiciones de presión y temperatura a crudos vegetales. Troceó rápidamente a la manera francesa, en  brunoise. Pequeños cuadraditos de patatas, zanahorias, cebollas y guisantes  comenzaron a colorear recipientes. Solucionó el problema de la proteína animal para aumentar el valor nutritivo con huevos y trozos de pollo aplicando la misma técnica de corte.  La mezcla comenzaba a ser sabrosa pero resultaba todavía un poco aburrida y demasiado dulce. Siempre con  la misma técnica de corte añadió el producto estrella de las despensas rusas. Pepinos en salmuera comenzaron a salir de los grandes tarros de cristal donde habían dormido durante el frió invierno para impregnar de sabor la suave y dulce mezcla. Al fondo de la despensa y también en tarros de cristal quedaba la salsa llegada de lejanas tierras. Perfecta para unificar todos los ingredientes a modo de pegamento obligando  a los pequeños cuadraditos a permanecer unidos en su viaje desde el plato hasta las bocas de los comensales . Un nuevo sabor que nace de la fusión de  sabores diferentes. Agrio, dulce y salado. El deseo del sabio Chef de refrescar las bocas con una ensalada que recordara los cálidos veranos del sur resultaba muy  adecuada para hacer descansar los paladares rusos de  calientes sopas tan habituales y necesarias en sus mesas. La ensalada Olivié se convirtió en la Zarina de las mesas rusas.

Olivier, en su restaurante moscovita, siguió experimentando con su ensalada y sustituyó la carne de pollo por diferentes carnes y pescados. Las mezclas más exitosas llevaban pollo o cangrejo real.

¡Menos mal que el caviar no marida bien con la mayonesa! si el cangrejo real ya convierte a esa ensalada en un plato solo apto para los bolsillos de reyes…

La rica receta, en su variedad más humilde, de la ensalada Olivié, para nosotros ensaladilla rusa traspasó fronteras.  Viajó por el mundo conquistando paladares.

Adaptada  la receta a nuestros ingredientes y gustos. Sustituimos pepinos agridulces por un encurtido más español; sabrosas aceitunas. Nuestro amor en la cocina hacia las aguas saladas nos hizo elegir la variedad marítima pero nuestros bolsillos hicieron imposible contar con el cangrejo real. Encontramos enseguida sustituto para el marino sabor por un más humilde atún o bonito en conserva (elección que depende si el cocinero es del norte o del sur de España).

Las cocinas son  laboratorios donde se experimenta con nuevos elementos. Las sorprendentes reacciones ante diferentes condiciones de presión y temperatura dan como resultado sabrosos nuevos platos. La gastronomía de cada país ha nacido  gracias a la afición de viajar de los seres humanos llevando ingredientes nuevos y viejos en el equipaje y a  la sabia tradición de comer sentados en una variada mesa llena de colores y sabores. Todo bien mezclado para alargar una buena charla entre amigos.

Difícil elección cuando hay hambre y poco tiempo delante de una cerveza en un bar español ¿tortilla española o ensaladilla rusa?¿Reina o Zarina?.

“La Tierra es la cuna de la humanidad, pero no se puede vivir en una cuna para siempre”

Ya sé que hoy el titulo de este post es un poco largo, pero no quería cambiar ni siquiera una coma de estas  palabras escritas hace más de 100 años por uno de los más importantes científicos rusos.

En la década de 1870 un joven ruso se trasladaba a Moscú para completar su formación en física, matemáticas, astronomía, química y mecánica. Conocimientos que le servían para en la soledad de su casa,  dibujar planos de modernas naves que conectaban unos planetas  con otros. .  Desde los 9 años, sordo a consecuencia de una escarlatina, había sido apartado de las aulas. El aislamiento y la soledad habían llevado al muchacho al estudio en solitario y quería demostrar a todo el mundo  que su sordera  no le hacía diferente.  En sus cuadernos llenos de bocetos y cálculos, soñaba con artilugios extraños que le transportaran a un mundo fuera del planeta.

Durante la misma década, en Francia, un imaginativo escritor publicaba libros que dibujaban el progreso de las naciones modernas. Hablaban de viajes  en globo alrededor del mundo,  de naves submarinas que surcaban océanos, o artilugios que llevaban a los protagonistas  a mundos insólitos o a lejanos planetas.  El único protagonista ruso de sus novelas fue un joven muchacho que debía demostrar su lealtad al Zar con la misión de entregar una carta en el otro extremo de Rusia. Su aventura le obligaba a cruzar a caballo el país. Durante el viaje, el autor presentaba un país  lleno de costumbres arcaicas, transportes mediocres y  poblaciones atrasadas.

La realidad, sin embargo, era muy diferente.  En 1725, Pedro I fundaba la Academia de Ciencias de Rusia. En su afán reformador, el Zar pensaba que la prosperidad del país dependía del pensamiento científico, la educación y la cultura de las personas. A diferencia de las instituciones parecidas de otros países, los miembros de la Academia de Ciencias de Rusia cobraban un sueldo del Estado y los beneficios de sus trabajos repercutían directamente en la Nación. El objetivo principal de la Academia de Ciencias de Rusia es «llevar a cabo y desarrollar investigaciones básicas destinadas a obtener nuevos conocimientos sobre las leyes del desarrollo de la naturaleza, la sociedad, el hombre y contribuir al desarrollo tecnológico, económico, social y espiritual de Rusia». Así ha sido desde su creación hasta la actualidad.




Konstantín Eduárdovich Tsiolkovski

Konstantín Eduárdovich Tsiolkovski , ingreso en la Academia de Ciencias en 1919. El joven muchacho sordo, al acabar su formación en Moscú, se trasladó a la ciudad de Kaluga donde trabajó como maestro. Al igual que en su época de estudiante, soñaba con viajes interplanetarios. Sus viejos bocetos se convirtieron en teorías científicas. En la tranquila ciudad de Kaluga, K.E. Tsiolkovski demostró que su discapacidad no era un obstáculo para adquirir conocimientos ni tampoco le incapacitaba para ejercer la enseñanza. Publicó más de 500 trabajos . Sus diseños de ascensores espaciales, naves de propulsión, trajes espaciales, giroscopios… Convirtieron a la antigua ciudad defensiva del Principado de Moscovia en la puerta de conexión con otros mundos. Ensayos y teorías que sentaron las bases sobre las que 50 años después, trabajaron los primeros ingenieros aeroespaciales soviéticos.  El ilustre vecino convirtió a la antigua ciudad fortaleza de Kaluga  en la cuna de la cosmonaútica.

Monumento a K.E.Tsiolkovski en Kaluga

Desgraciadamente aquel adolescente obligado a vivir en un mundo de soledad y aislamiento no vivió lo suficiente para ver sus sueños de conquista de otros mundos hechos realidad.

El 4 de octubre de 1957, a las 19,12,  la Unión Soviética lanzaba desde el cosmódromo de Baikónur el primer satélite de la historia de la humanidad. El Spútnik 1, construido por   ingenieros soviéticos amparados por la Academia y partiendo de las teorías de N.E. Tsiolkovski  inauguraba la era espacial.

El cohete, una esfera de aluminio  con 4 largas antenas y una masa total  de 83,6 kg.  orbitó 1440 veces la tierra  a una distancia máxima de 938 km. Empleó poco más de 96 minutos en cada vuelta. Hasta que agotó las baterías estuvo enviando por radio datos en forma de pitidos de las capas altas de la atmósfera y del espacio exterior.

El 4 de enero de 1958 se desintegró al caer y entrar en la atmósfera terrestre con una distancia acumulada de viaje de 70 millones de Km.

El escritor inglés Robert Dahl publicó en 1972 la segunda parte de su exitosa novela «Charlie y la fábrica de chocolate». Con la ayuda de un ascensor de cristal Charlie, Willy Wonka y su familia se desplazan desde la mágica fábrica hasta el espacio exterior. El autor describe en su obra otro de los proyectos de Tsiolkovski, el ascensor interplanetario.  100 años después de Julio Verne, Robert Dahl,  soñaba de nuevo con viajes fuera de la tierra.  ¿Será posible que en lugar de soñar algún científico ruso esté ahora dibujando planos de ascensores ?¿Algún día será posible viajar a la luna en ascensor?¿Podrá el hombre vivir en otros mundos?

N.E. Tsiolkovski , sabiamente,  contestó a este tipo de preguntas antes de morir. Sus palabras, grabadas sobre su tumba a modo de epitafio, pueden darnos la respuesta:

«El hombre no permanecerá siempre en la Tierra, la búsqueda de la luz y el espacio lo llevará a penetrar los límites de la atmósfera, tímidamente al principio, pero al final para conquistar la totalidad del espacio solar»

Necesidad versus tradición

La saludable dieta mediterránea tiene su origen en los países del sur de Europa, ¿los productos con los que cocinamos nuestras sabrosas recetas son realmente mediterráneos? El clima y nuestra situación geográfica ha hecho posible que una gran variedad de productos llegará a nuestras cocinas. La tradición y nuestra afición a la buena mesa han hecho el resto. Muchas culturas pasaron por nuestras tierras. En otros momentos, fuimos nosotros los  que  paseamos  por tierras lejanas. Fruto de la tradición, los 3 Reyes Magos de nuestras despensas se han convertido en nuestra mejor carta de presentación ante al mundo. Aceite de oliva, jamón y vino conquistan las mesas y  cocinas de los paladares más exigentes ¿Los preciados olivos y uvas han estado siempre aquí? difícil es decir que país fue el primero en comer  sabrosas aceitunas. La navegación a través del Mare Nostrum es antigua al igual que el comercio y las relaciones socioculturales. Junto a los hombres viajaban a través de sus aguas recipientes cargados de productos que unos y otros sabiamente adaptábamos a nuestras mesas.

Mercado de Smolensk 2019

Algunos opinan que antiguos pobladores de las montañas del Cáucaso ya eran consumidores del zumo de la uva, otros que fueron los griegos los que mejoraron la fruta hasta convertirla en bebida de Dioses.  Desde mucho tiempo atrás los españoles estamos acostumbrados a regar con buen vino nuestras comidas. También desde hace siglos utilizamos el caldo de las aceitunas para freír con  gracia y salero el rico pescado que nos regala el mar que nos rodea. Mar que unido a nuestro sol y calor siempre hemos aprovechado para obtener un condimento básico en nuestra cocina, la sal. Mejora el sabor y  tiene la propiedad de secar casi todo lo que toca, convirtiéndose en uno de los conservantes naturales más antiguos que se conocen. Mantiene en perfecto estado las carnes que no se consumían de manera inmediata facilitando su transporte y conservación.  Sin ella, no podríamos disfrutar de nuestro famoso «Jamón». La sal fue el conservante alimenticio más valioso en tiempos romanos, tanto es así que los centuriones recibían su sueldo en forma de sal, lo que en nuestro idioma derivó en la palabra «salario». La «H» de las zanahorias nos indica su pasado árabe en nuestras mesas, al igual que almendras y garbanzos. El ajo, condimento estrella de nuestras cocinas, viajó hasta nosotros en las maletas de los judíos, más por sus propiedades curativas que alimenticias.

Mercado de Smolensk. 2019

El siglo XVI, además de nombrar a nuestros monarcas Reyes de la Mar Océana, trajo a nuestras cocinas nuevas especies vegetales. Comenzaron a mezclarse  pescados, carnes y mariscos con nuevos ingredientes sometidos a diferentes condiciones de presión y temperatura nacieron nuevas recetas para  conquistar a los  paladares más exigentes.  Bellas flores traídas también de tierras al otro lado del mar adornaron los salones de las casas antes de entrar en la cocina.  Nuestros campos tenían ya olivos centenarios  y no necesitábamos experimentar con nuevas grasas.  Especies vegetales que se adaptaron rápidamente a la tierra, al  clima, a las cocinas y sobre todo a nuestros estómagos. La historia y los territorios del Imperio Español en Europa extendieron su consumo por gran parte del Viejo Continente.  ¿Qué sería de la pasta italiana o el ratatouille  francés sin tomate? ¿Comerían puré de patata en Inglaterra o Alemania? ¿Disfrutaríamos todos los europeos de los bombones o el chocolate belga?

Te acompañado de Blinís con caviar rojo

Los españoles siempre hemos sido lo que se dice «de buen comer».  Para nosotros nuevas culturas siempre han significado nuevos colores, nuevos sabores y nuevas recetas en nuestras cocinas.  Mestizando sencillos ingredientes llegados a nuestros laboratorios desde  cualquier rincón del mundo han nacido  la rica paella, el sabroso cocido, o la contundente fabada… Cuando Isabel la Católica financió el famoso viaje con el fin de abaratar el precio de las especias, no imaginó que Colón traería una cargada cesta de nuevas viandas.

Pescados secos, ahumados y en salazón. Tienda Eliseevski en Moscú. 2019

Los humanos seamos de donde seamos, tenemos la necesidad de alimentarnos. La agricultura hizo que pudiéramos dejar de pasear por el mundo para buscar alimento.  Posteriormente,  el comercio y movimientos migratorios favorecieron  el intercambio de semillas, especias y productos a veces elaborados.

Eliseevsky. Mostrador de comida para llevar. 2019

El clima y  la geografía han influido en la elaboración y conservación de los alimentos. Características que junto a tradiciones y religiones han dado personalidad a la manera de alimentarse de los diferentes países y grupos sociales.

Ensaladas y encurtidos tradicionales. 2019

Rusia es el país más grande del mundo. Su clima y sus influencias culturales hacen de su cocina un ejemplo más de su multiculturalidad. Ingredientes y platos  que llegaron desde Mongolia o China a la Rusia asiática. Influencias de la cocina turca y griega que pasaron a través de las montañas del Cáucaso al sur de Rusia. Patatas, tomates y girasoles que entraron para quedarse en sus despensas desde Europa han ido complementando la variada forma de alimentarse del país. Ingredientes nuevos mezclados con pescados y carnes nacidas en  ríos, lagos y bosques se mezclan con cultivos de hortalizas y cereales. Frutas, setas y bayas  silvestres recolectados durante cortos periodos de tiempo enriquecen  la oferta vegetal .

Eliseevsky. Caviar de diferentes clases y ahumados

La diferencia principal de la cocina rusa con la tradición de otras culturas viene más marcada por las técnicas de conservación que por su variedad de ingredientes autóctonos. Al igual que las  hormigas guardan el alimento para el largo invierno, los antiguos eslavos debían hacer lo mismo. Ahumar, marinar, salar o secar  alimentos para su conservación ha sido la necesidad que aporta personalidad a la tradición. Cortos veranos que  obligan a conservar las hortalizas  encurtidas. Transformar frutas y bayas en mermeladas, compotas o bebidas. Carnes y pescados ahumados, salados, desecados o marinados acompañaban a las harinas de los cereales en las despensas.

Mostrador de lácteos. Eliseevsky

Hervir y hornear, la forma tradicional de cocinar.  El horno, un  elemento principal en las viviendas tradicionales, siempre encendido  para cubrir las necesidades del clima . Siempre listo y caliente para transformar lentamente alimentos en panes y bollos de diferentes rellenos dulces y salados. Cercana al horno, una cazuela donde cuecen despacio y durante horas,  sopas siempre calientes y listas para degustar cuando se entraba a la casa. Transformar la leche en todo tipo de quesos suaves, yogures y salsas fue también fundamental para completar las necesidades de conservación y transporte.

Pelmeni rellenos de salmón con caviar rojo

En la actualidad, todas estas circunstancias sustentan la personalidad de la cocina  rusa. Sabores que nacen de sus marinados y ahumados mezclados con  ingredientes llegados de otras culturas que han necesitado adaptarse a su «necesidad» de conservación.

Sopas de pepino, remolacha y repollo aparecen ya descritas por Pushkin, Gógol o Tolstoi en sus obras. Nabos, rábanos, manzanas y pasteles de carne son los preferidos de los personajes de los tradicionales cuentos rusos, que casi siempre acaban bebiendo jarras de «hidromiel». Épocas de ayuno religioso que dan origen a sopas y pasteles carentes de cualquier tipo  de ingrediente de origen animal.

Miel y mermeladas de colores llenan de color tartas que acompañan a la verdadera bebida nacional rusa que es el té. Pescados secos que se comparten con amigos delante de una cerveza. Ensaladas que unen exóticos ingredientes con marinados y encurtidos tradicionales para compartir con amigos y familia. Tradiciones que a pesar de avatares históricos, han sobrevivido  al paso del tiempo «transformadas» como la elaboración de los famosos «Blini». Tortas de trigo que sirven de base para  cualquier cosa dulce o salada, cualquier día y en cualquier momento listas para ser consumidas.

Bliní

Redondas y doradas especialmente ofrecidas por los antiguos eslavos al Dios sol y a la Diosa Tierra durante el equinoccio de primavera anunciando  el fin del invierno. Hoy  protagonistas indiscutibles de la semana anterior a la Cuaresma preparaban al cuerpo para el duro ayuno que le espera. Cada día con un relleno característico, cada día con un refrán y una excusa para visitar a amigos y familiares, hacen de los días de «carnaval» un banquete colectivo en recuerdo a sus antiguos ancestros.

Bliní

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